El primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha criticado duramente a los países de Europa Oriental, entre ellos Hungría y Eslovaquia, por querer, asegura, recibir fondos europeos pero no a los desplazados.
El sistema de reparto obligatorio de los refugiados promovido por Bruselas fracasó al no colocarse ni siquiera a un 4% de los migrantes previstos. Tras el cierre de la llamada ruta de los Balcanes, el flujo principal de refugiados se dirigió hacia las costas italianas.
