La localización en Latakia es una señal a la Fuerza Aeroespacial rusa (la cual tiene allí su base aérea) de que los extremistas "siguen estando presentes y van a seguir combatiendo". Asimismo se manda una señal a Turquía, que es otro "invitado real" en las próximas negociaciones sobre una salida política del conflicto sirio.
