En algunos rincones de Rusia, el frío extremo no es motivo para dejar de disfrutar del invierno. Los habitantes de su parte más oriental saben afrontar con normalidad las adversidades climáticas y siguen practicando sus actividades de siempre. Montar en bicicleta y lanzarse por las montañitas de nieve montadas en la ciudad son algunas de sus aficiones.
