Se señala que lo hizo intencionalmente muchas veces en vídeos que colgó en distintas redes sociales. El bloguero admitió que intentaba impresionar al público con el fin de hacerse famoso y enriquecerse. El condenado fue detenido por la Policía tras jugar al popular juego en una iglesia de la ciudad rusa de Ekaterimburgo.
