Antes de la ceremonia, el presidente ucraniano Piotr Poroshenko anunció su disposición a enviar cerca de 130.000 soldados a Donbáss, si se agudiza la situación, y a invitar a los mediadores de la ONU a la zona. Desde Moscú consideran que, con ello, Kiev busca evitar el cumplimiento de los acuerdos de Minsk para la regulación del conflicto en el Este.
