El incidente ocurrió en un campamento improvisado en Curitiba para exigir la libertad del expresidente. Esta iniciativa fue organizada por sus seguidores cuando el Tribunal de Sao Paulo dictaminó el ingreso en prisión del exmandatario.
Lula da Silva fue condenado a 12 años por delitos de corrupción al recibir un apartamento en la playa como soborno de una constructora.
