La Administración de Trump considera que el país asume un gran peso financiero dentro de una organización cuyo funcionamiento es defectuoso. La embajadora estadounidense en Naciones Unidas, Nikki Halley, apuntó que volverán a prestar fondos cuando se redefinan los requisitos para adquirir el estatus de refugiado y cuando se deje de educar a los niños palestinos con contenidos antiisraelíes y antiestadounidenses.
