Se trata de la denuncia de varias víctimas que, siendo menores, trabajaron como esclavos en los campos de cacao en Malí. El año pasado su denuncia fue desestimada por falta de pruebas. Sin embargo, una corte de apelaciones decidió tomar en cuenta las afirmaciones de que los empleados pagaban a los granjeros para que redujeran los precios, gracias al uso de la fuerza esclava.
