La presencia secreta británica se produce en vísperas de los comicios presidenciales ucranianos y en pleno deterioro de las relaciones de Kiev con Moscú a propósito de la península rusa de Crimea.
Por su parte, el politólogo español Eduardo Luque Guerrero considera que el Gobierno ucraniano se encuentra muy débil políticamente y recurre a Occidente para aumentar la rusofobia.
