Tal y como se puede observar en el vídeo, la velocidad de llegada durante el aterrizaje fue demasiado alta. Aunque los propulsores funcionaban correctamente, la excesiva velocidad lateral parece que impidió al cohete encontrar el balance adecuado a pesar de los esfuerzos por evitar que se fuese a pique. Como resultado, el cohete explotó y destrozó la plataforma de aterrizaje debido al impacto y a la deflagración del combustible.

