En uno de los cuartos se encontró con dos hombres armados y les ordenó que no se movieran con sangre fría. Los intrusos no la escucharon y ella comenzó a disparar en su dirección. Según la mujer, los sospechosos pretendían llevarse una cantidad no revelada de dinero, monederos y tarjetas bancarias. Los hechos sucedieron en la ciudad de Port Elizabeth, en Sudáfrica.

