Según informan los medios locales, el propietario del coche alemán se calentó tanto porque el concesionario de Guangzhou, en el que él había comprado su automóvil, no quiso arreglar el problema del vehículo. El hombre decidió expresar su frustración con la destrucción ritual del vehículo con un palo de golf delante de las oficinas del concesionario.

