Según el joven, los golpes le alcanzaron en la boca, la cabeza y la espalda. El futbolista cuenta que el entrenador le castigó por haber escapado sin permiso junto a sus compañeros a un McDonald’s para comer algo, ya que la cena les parecía muy mala. La Federación Rumana de Fútbol ha abierto una investigación sobre el caso.

