Pese a que su helicóptero quadrotor volaba a unos metros del lugar adonde normalmente se lanzan la calabazas, una de ellas acertó a impactar el aparato, que cayó en el bosque, lo que obligó a su dueño a buscarlo durante cuatro horas. El ‘proyectil’ ha dañado algunas partes del dispositivo, cuya reparación costó a su dueño unos 500 dólares.

