Después de hacerlo viajar unos cien metros en su coche, Kósheleva lo dejó marchar esperando que hubiera aprendido la lección. Seguro que no la olvidará en su vida.


Después de hacerlo viajar unos cien metros en su coche, Kósheleva lo dejó marchar esperando que hubiera aprendido la lección. Seguro que no la olvidará en su vida.