Un joven delincuente que iba pasando por la calle se encontró sin querer con una potencial víctima. Sin embargo, se apresuró a robarle sin analizar los peligros a los que se vería expuesto tras su atraco. Su imprevisto plan se cayó en pedazos cuando, con el botín en mano, intentó cruzar la calle corriendo y se chocó duramente con un coche. El golpe que recibió fue tan fuerte que se quedó mareado, su víctima recuperó sus pertenencias y él se dio a la fuga.

