Estos dos intrépidos hámsteres parecen entrenarse para una próxima misión espacial. La pareja se sube con agilidad a una cesta giratoria que recuerda de lejos a las centrifugadoras que usan los astronautas para aclimatarse a la ingravidez. Todo parece ir como la seda… hasta que tropiezan y pierden el ritmo, experimentando mareantes giros. Para participar en una misión espacial quizá deban entrenarse un poco más. De momento, habrán de conformarse con algún circo.

