En China han proliferado centros de pérdida de peso conocidos en internet como 'prisiones para gordos', donde personas con sobrepeso se someten a rutinas estrictas de ejercicio, alimentación controlada y vigilancia para adelgazar. Los programas pueden durar un mes y costar alrededor de 1.000 dólares, incluyendo alojamiento y comidas.
Las instalaciones cuentan con cercas y grandes muros, y los participantes no pueden abandonarlas durante el programa, salvo por circunstancias especiales o motivos justificados. En uno de estos centros, la jornada comienza a las 07:30 e incluye controles de peso, aeróbicos, entrenamiento con pesas, ejercicios de alta intensidad y una clase de bicicleta estática.
En el centro descrito por South China Morning Post, los participantes entrenan varias horas al día y comparten habitaciones. Las comidas son medidas y se sirven en bandejas de acero inoxidable. Una participante, Yang Chiao, de 23 años, aseguró haber perdido casi 30 kilogramos, cuando antes pesaba 114.
La estricta supervisión también incluye medidas disciplinarias. Yang explicó que nadie puede salir de lunes a sábado sin "circunstancias especiales" y que quienes son descubiertos intentando hacerlo pueden ser castigados con cinco kilómetros de carrera o ejercicios de 'burpees'. En otro centro, una 'influencer' australiana identificada como Eggeats afirmó que perdió cuatro kilogramos en 14 días.
La popularidad de estos centros coincide con el aumento de personas con sobrepeso y obesidad en China. El Gobierno lanzó en 2024 una campaña de tres años para abordar el problema, mientras expertos advierten de los riesgos de rutinas y dietas potencialmente peligrosas. En 2023, una 'influencer' murió durante un programa extremo de pérdida de peso, según medios chinos.


