En las últimas semanas, la región sureña de la Araucanía ha sido escenario de diversos actos violentos en el contexto del llamado '
conflicto mapuche'.
Así, el pasado 23 de junio unos 200 carabineros dispersaron a cerca de 60 comuneros, abrieron fuego con perdigones y lanzaron bombas de gas lacrimógeno, según los testigos. De las 12 personas detenidas tres eran menores de edad. Horas más tarde, la Policía volvió a disparar contra un grupo de mapuches que certificaban en un hospital local las lesiones recibidas antes. Una niña de 12 años y un adolescente de 16 resultaron heridos.
Según la Fundación Anide, hubo un gran número de niños mapuches tratados con
violencia por las fuerzas del orden, recibiendo patadas, golpes y siendo atacados con gases alcrimógenos.
“La fuerza policial reprime a todo el
pueblo mapuche”, sostiene un adolescente mapuche, citado por el diario digital Werken.
En respuesta a la violencia en Araucanía, el Gobierno anunció que reforzará el personal policial en la zona, lo que aumentó el descontento de los activistas y defensores de los derechos de los mapuches y provocó una manifestación en la capital chilena.
“Históricamente existe una actitud racista de las autoridades respecto a los pueblos
indígenas en Chile", según considera el abogado mapuche Lautaro Loncón. Desde los años noventa del pasado siglo, algunos grupos de mapuches se enfrentan a empresas agrícolas y forestales, luchando por la recuperación de las
tierras que consideran que les fueron arrebatadas a sus ancestros en la segunda mitad del siglo XIX.
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