Una vez, cuando tenía 14 años, mi mamá me mandó a una librería a comprar un manual que necesitaba para la escuela: de matemáticas o de física, no me acuerdo.
Cuando te levantas por la mañana y ves que en la calle hace frío, que está todo nublado y que llueve, lo único que quieres es esconderte debajo de la manta y no ir a ningún lado.
Yo no puedo dejar de sorprenderme: estamos en el siglo XXI, tenemos supertecnologías, podemos clonar ovejas, pero cosas que pasaban hace 20-30 años siguen sucediendo hoy en día.
Imagínate: llegas al aeropuerto con dos valijas pesadísimas y con muchísimas ganas de ver a tu novia, o por ahí de irse de vacaciones a la playa, y cuando miras el horario te das cuenta que tu partida se retrasa por unas cuatro o cinco horas.
Hace unos días, el 2 de abril, en la ciudad de Tyumen, un ATR-72 que pertenecía a la compañía UTair se precipitó contra el suelo durante el despegue. Fallecieron 27 pasajeros y toda la tripulación: el comandante, de casi 28 años, el copiloto, de 23, y dos azafatas.
Uno de los ejercicios más comunes y el que se ejecuta en cada prueba de simulador es indudablemente la falla de un motor. Es lo más fácil que te pueden poner en un chequeo.
La característica fundamental de los simuladores es que permiten imitar cualquier tipo de situación sin exponer a los pilotos a un peligro real. Sin embargo, la sensación es tan similar a la de un vuelo real que los pilotos pueden entrenar procedimientos de emergencia, experimentando todas sus parti
Todo el mundo sabe que en la parte delantera de un avión se encuentra la cabina, que allí hay dos sillones, dos timones y muchísimos relojitos y botoncitos que usan los pilotos para manejar el avión.
Se dice que viajar en avión es mucho más seguro que manejar un automóvil. Y es así: las estadísticas muestran que la probabilidad de sufrir un accidente es más alta durante el viaje al aeropuerto que el mismo vuelo en sí. Pero, sea como fuera, la caída de un avión, por su magnitud, impresiona.
Yo muchas veces escuché de gente lejana a la aviación cosas que por alguna razón suenan verosímiles, pero que en realidad no lo son.