Los guatemaltecos víctimas de experimentos médicos estadounidenses en la década de los cuarenta han presentado un recurso de apelación ante la decisión de un juez federal de desestimar su caso, informan los abogados de la defensa.
El juez Reggie Walton desestimó hace dos meses la demanda interpuesta en nombre de las víctimas y sus herederos al concluir que las leyes federales prohíben que se den procesos en EE.UU. sobre daños ocasionados en un país extranjero.
No obstante, teniendo en cuenta la edad de las víctimas involucradas, “tenemos la esperanza de que la actual Administración hará lo justo por aquellos agraviados durante tantos años y dejará de posponer su promesa de respetar los derechos humanos”, señaló Hendricks.
El Gobierno de Guatemala ha determinado que más de 2.000 personas fueron infectadas con sífilis, gonorrea o cancroide sin su conocimiento (según otros datos, más de 5.000 guatemaltecos), mientras que EE.UU. sitúa la estimación en algo más de 1.300 personas.
El objetivo de estos experimentos, dirigidos por el médico estadounidense John Cutler, era averiguar si la penicilina podía ser usada “para prevenir enfermedades de transmisión sexual” y emplearon a prostitutas, ex militares, enfermos mentales, huérfanos y presidiarios.
Los experimentos, que nunca fueron publicados, se conocieron en 2010 después de que la profesora de la Universidad de Wellesley Susan Reverby se topara con ellos por casualidad.
No se ha encontrado ningún informe sobre las conclusiones del experimento, pero sí hay datos personales de los pacientes y cuadros médicos según los cuales hubo al menos 83 víctimas mortales.
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