Decenas de miles de personas han salido a las calles de España para protestar contra la crisis migratoria que enfrenta la ciudad española de Ceuta, ubicada al norte de África y fronteriza con Marruecos, y reclamar al Gobierno español por su gestión ante el cruce masivo de migrantes y la toma de vacaciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en medio de la emergencia.
La demanda de los manifestantes es generada en gran parte porque consideran que la crisis migratoria ha provocado repuntes de hechos delictivos y de violencia, incluso sexual, en la mencionada localidad tras la entrada irregular de los extranjeros al país europeo desde finales de julio pasado.
Los españoles que rechazan la presencia de los migrantes sostienen que estos llegaron al país para perpetrar una invasión. Ante esto reclaman al Gobierno de Pedro Sánchez por considerar que no ha hecho lo suficiente para mantener controlada la situación.
Además, desde los sectores de ultraderecha, como el partido VOX que también intenta sacar rédito político del momento y promover protestas antigubernamentales, señalan a Sánchez de ser permisivo a la ola migratoria en Ceuta por no poner mano dura. Desde la oposición señalan al presidente de Gobierno de "mentir", de ser un "traidor" y "lacayo de Marruecos".
Según la prensa local, en la capital del país, Madrid, salieron a las calles unos 50.000 manifestantes "enfurecidos con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez", por la crisis en Ceuta. En esa urbe se registraron disparos y explosiones como parte de las protestas que se extendieron durante la noche del miércoles, cuando la Policía dispersó grupos de oposición que intentaron llegar al Congreso.
Algunos de los manifestantes mostraron pancartas con lemas que decían: "Una Ceuta unida jamás será vencida", "Sánchez a la cárcel" e "Invasores — ¡a su casa!". En la propia Ceuta se congregaron unas 20.000 personas con banderas españolas para reafirmar la soberanía del país europeo en ese territorio y exigir el retorno a la "normalidad" de sus vidas. De igual forma, otras 25.000 personas se reunieron en Valencia y 10.000 más en Badalona.
"Siempre va a existir esa realidad"
Mientras tanto, Sánchez compareció este jueves ante el Congreso y señaló que aunque su Gobierno "lleva tiempo trabajando" para "reforzar" las "capacidades" de seguridad en la frontera con Marruecos, no puede "garantizar" al 100 % el control total de la zona.
"Yo sé que no vamos a garantizar, por desgracia, 100 por 100 esas fronteras en su seguridad, ¿por qué?, porque al final detrás de ellas hay desigualdad, hay busca de oportunidades y evidentemente, por muy alta que sea esa frontera, siempre va a existir esa realidad", comentó el mandatario.
Sánchez también aprovechó el momento para responder a los ataques de la oposición y dejó entrever que si España hubiese estado bajo la gestión de un Gobierno del Partido Popular (PP) o de Vox durante la ola masiva de migrantes, posiblemente hubiesen reprimido a los civiles con las armas.
"¿Habrían ordenado a la Guardia Civil y la Policía Nacional disparar a la población civil, Sr. Feijóo? Yo, desde luego, un Gobierno así no lo quiero ni para mi país ni para ningún otro", increpó Sánchez al presidente del PP y senador Alberto Núñez Feijóo, quien afirmó el miércoles que "la invasión" marroquí "fue consentida" por el Gobierno de Marruecos y que el Gobierno de España "lo sabía". Ante esto, Sánchez dijo que su administración "no tiene nada que ocultar".
Mientras tanto, Sánchez también envió un mensaje de aliento a los ceutíes. "No os vamos a abandonar. Sé que estáis viviendo momentos muy difíciles y que la mayoría de vosotros sois personas tolerantes y solidarias. No vamos a parar de trabajar hasta que Ceuta salga de esta encrucijada más fuerte, más próspera y más integrada con el resto de España y de la Unión Europea. No será fácil. Pero lo lograremos", prometió.
Crisis sin resolver
La crisis migratoria estalló a finales de julio, cuando más de 70.000 migrantes irregulares cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en apenas tres días. La ciudad autónoma, situada en el norte de África y con unos 84.000 habitantes, quedó desbordada ante la magnitud de las llegadas.
Aunque las autoridades españolas y de la Unión Europea afirmaron que casi todos los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta regresaron a Marruecos pocos días después, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que alrededor de 5.000 permanecen todavía en la ciudad. El Gobierno prevé trasladar en las próximas semanas a 1.200 menores no acompañados a centros de acogida en la península, mientras que casi todos los demás migrantes podrían ser deportados.
El lunes, Sánchez vinculó la llegada masiva de migrantes con redes de tráfico de personas y con campañas de desinformación en línea, entre ellas algunas que atribuyó a Israel. El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, rechazó las acusaciones y acusó al jefe del ejecutivo español de "mentir descaradamente".