Politólogo: Rusia "no hace la vista gorda ante las amenazas de EE.UU."

Solo si el líder de Rusia fuera un irresponsable ignoraría el derrocamiento del Gobierno electo de Ucrania y la entrada en territorio ucraniano de las fuerzas antirrusas; es lógico que Moscú trate de defender su propio perímetro de seguridad, cree Stephen Kintser, politólogo del Instituto Thomas J. Watson Jr. para Estudios Internacionales de la Universidad de Brown, en Rhode Island (EE.UU.).

En un artículo para el periódico 'The Boston Globe', el politólogo estadounidense sostiene que cualquier país trata siempre de evitar la aparición de un rival geopolítico en sus fronteras. "Después del colapso de la Unión Soviética en 1991, la alianza militar de la OTAN, liderada por EE.UU., vio la oportunidad de avanzar [hacia las fronteras de la Federación de Rusia]", explica. La parte ucraniana de la estrategia casi funcionó. En 2013, los manifestantes del Maidán apoyados por EE.UU. lograron derrocar al Gobierno electo de Ucrania. El nuevo régimen aceptó recibir las fuerzas antirrusas en su territorio, lo que despertó el fantasma del aumento de armas estadounidenses cerca de la frontera rusa. "Solo un líder irresponsable de Rusia podría hacer la vista gorda ante esto", asegura el analista.

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A los estadounidenses que tan ferozmente critican la política de Rusia el profesor les propone hacerse la siguiente pregunta: ¿cómo actuaría el Gobierno de EE.UU. si, por ejemplo, México hubiera invitado a Rusia a construir una base militaren Tijuana? "Washington habría reaccionado, sin duda", dice Kintser. "EE.UU. no habría esperado el ataque, sino que habría hecho todo lo posible para evitar la amenaza: en el sentido militar la necesidad de tales medidas es evidente. Por lo tanto, es lógico que Rusia esté tratando de defender su propio perímetro de seguridad", resume el politólogo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, según el experto americano, no tiene que "complacer a los estadounidenses", su tarea es proteger los intereses nacionales de Rusia. Y antes de armar a Kiev, Washington debería detenerse y reflexionar sobre cómo reaccionaría él mismo si este tipo de acciones tuviera lugar en sus fronteras, resume el politólogo.