"El equipo de Obama está desmoralizado por el operativo ruso en Siria"

La política de Barack Obama rechaza agravar aún más las relaciones con Rusia y esta postura divide las opiniones de su equipo, que se encuentra "cansado". Así, el entorno del mandatario norteamericano exige responder a las acciones de Moscú en Siria, pero se enfrenta con "la indecisión del presidente", opina el analista Michael Crowley.

"La intervención de Vladímir Putin en Siria está creando fisuras en el ya cansado y, en algunos casos, desmoralizado equipo de Obama que se encarga de la seguridad nacional. De este modo, los integrantes que abogan por realizar acciones más decididas observan cómo el presidente se niega, de manera obstinada, a asumir nuevos riesgos poco antes de alcanzar su último año de mandato", afirmó el analista político Michael Crowley en un artículo publicado en la revista 'Politico'.

El periodista norteamericano estima que se han combinado "dos dolores de cabeza" de la política exterior de Obama —una Rusia más agresiva y la guerra civil en Siria— hasta convertirse en "una migraña punzante". Ambas situaciones han obligado a Washington a descartar sus planes previos y realizar una tormenta de ideas para afrontar estos retos.  Sin embargo, Crowley indica que estos esfuerzos no darán frutos porque Obama no quiere aumentar la tensión con Rusia. Además, el malestar de la Casa Blanca es mayor por el fracaso del programa del Pentágono para entrenar a los rebeldes sirios.

En su momento, el senador estadounidense y presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, John McCain, declaró que Barack Obama era el responsable de la falta de liderazgo estadounidense y había fortalecido al presidente ruso, Vladímir Putin, en la región de Oriente Medio. Por su parte, durante una intervención en el canal de televisión CNBC el coronel estadounidense retirado y analista militar, Jack Jacobs, afirmó que los ataques aéreos que, supuestamente, EE.UU. efectua desde hace un año contra el Estado Islámico en Siria  han sido un fracaso total, por lo que Washington debería "callarse" y no criticar la ofensiva rusa contra esta organización terrorista.