El Pentágono apuesta por la bazuca que puede transformar la forma de combatir

"Es la solución número uno para salvar una brecha crítica existente en nuestras capacidades", afirman responsables militares estadounidenses.

El Ejército estadounidense pondrá en servicio de un nuevo lanzagranadas que puede cambiar las tácticas de infantería, según afirma el fabricante. El presupuesto del Pentágono contempla la adquisición de más de 100 unidades.

El XM25 es un lanzagranadas semiautomático de explosion aérea cuyos cartuchos atraviesan paredes y otros obstáculos y explotan a pocos metros del objetivo lanzando metralla al enemigo. Con sus 500 metros de alcance,la probabilidad del impacto pasa del 300% al 500%.

El nuevo material porta un cargador de cinco granadas de 25 milímetros y un sistema de control que permite al soldado programar rápidamente la distancia que el cartucho recorrerá antes de explotar.

Cuando el soldado apunta al objetivo, el buscador mide la distancia con un láser. El tirador puede ajustarla apretando el botón antes de disparar. El control de fuego muestra al usuario la altura a la que apuntar para compensar la influencia de la gravedad sobre la granada, según el fabricante Orbital ATK.

El Ejército estadounidense ha priorizado el XM25 como "la solución número uno para salvar una brecha crítica en la capacidad" de los soldados de infantería en combate. El Pentágono ha incluido la solicitud de dichas armas en su presupuesto fiscal para el 2017, que asciende a 9.764 millones de dólares, según informa el semanario de defensa IHS Jane's.

El arma lleva siendo probada en Afganistán desde 2010. La explosión de un lanzagranadas de este tipo en un tiroteo en el país de Asia Central en febrero de 2013 llevó a la suspensión de su entrada en plena producción. Quedaron pendientes modificaciones de diseño, munición, capacidad operativa y entrenamiento.

El comité de servicios armados del Senado estadounidense suspendió la financiación del sistema a partir de 2014. En octubre del mismo año comenzaron las pruebas de calificación y la validación del contrato.