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Arranca el diálogo en Venezuela: Gobierno y oposición se sientan para aplacar tensiones

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Después de horas de espera e incertidumbre, representantes del gobierno se reunieron en Caracas con voceros de la oposición venezolana para explorar la vía de un diálogo, mediado por la Unasur y el Vaticano, para aplacar las tensiones tras la suspensión del revocatorio por fraude.
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Representantes del gobierno y la oposición venezolana dialogan este domingo para desescalar las agudas tensiones políticas.

Acuerdos alcanzados en la reunión

Los acuerdos alcanzados durante las deliberaciones entre el Gobierno y la oposición venezolana establecen las premisas y los ejes temáticos para la apertura del diálogo, entre los que se hallan la paz y la justicia, la reparación de las víctimas y la reconciliación, lo económico — social y la coordinación del ambiente previo al cronograma electoral. Se han asignado mesas de trabajo especiales y entre los responsables de su coordinación figuran exmandatarios y representantes de la Santa Sede. 

Finalmente, se acordó un compromiso conjunto para mantener la paz y el entendimiento, así como el establecimiento de un plan de trabajo a futuro. El comunicado señala además que tanto el Ejecutivo como la oposición se comprometieron a "disminuir el tono de agresividad del lenguaje utilizado en el debate político".

El ambiente previo

"Estamos dispuestos a escuchar y ser escuchados y buscar puntos de encuentro en función de los intereses nacionales", dijo el presidente Nicolás Maduro -quien llegó vestido con una guayabera blanca- para dar inicio a la reunión que se desarrolla en el Museo Alejandro Otero.

"A la MUD le tiendo mi mano (...) las diferencias se complementan en un proyecto común. Hay que encontrar el camino en el marco de la ley y de la paz", agregó el mandatario. Luego de sus palabras, Maduro saludó a cada uno de los representantes de la oposición.

El enviado del Vaticano, Claudio María Celli, expresó el deseo de la Iglesia Católica de que en Venezuela ambos factores políticos logren "promover una cultura del encuentro". "El Papa sigue muy de cerca la compleja situación (...) Ningún pueblo puede resolver sus tensiones con violencia", agregó.

Por el gobierno, la delegación está integrada por el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez; la canciller venezolana, Delcy Rodríguez; el ex-embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton; y el diputado chavista Elías Jaua.

Por la derecha asiste el secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba; el representante de Avanzada Progresista (AP), Henri Falcón; el alcalde de Primero Justicia (PJ), Carlos Ocaríz; y el vocero de Un Nuevo Tiempo (UNT), Timoteo Zambrano, expulsado de la alianza opositora en días pasados.

Después de las intervenciones de Maduro y el jerarca de la iglesia, las delegaciones procedieron a reunirse a puerta cerrada

Justo en el momento en que se realizaba la instalación de la actividad, la MUD emitió un comunicado para informar que el partido Voluntad Popular era el único que se abstenía de participar porque "consideran que el Gobierno no ha mejorado las condiciones actuales de represión, hostigamiento y persecución contra la oposición y contra todo el pueblo". Además, advierten que se retirarán de la mesa "en caso de no ser resueltas las demandas en el corto plazo".

Reuniones paralelas

Un enjambre de periodistas ocupó -en vano- el lobby de un famoso hotel de la capital venezolana. La tan esperada reunión entre el gobierno y la oposición no fue allí.

Mientras los reporteros aguardaban desde tempranas horas de la mañana del domingo con la artillería de computadores, cámaras y flashes, la oposición deliberaba por separado en la sede de la Nunciatura sobre su participación en la mesa de diálogo planteada por chavismo y alentada por Emil Paul Tsherrig, enviado del Papa para esa misión. La respuesta final fue ambigua y extraoficial: "no descartamos ir".

Entretanto, en otro lugar de la ciudad, el chavismo esperaba a sus interlocutores. Decididos a plantear los puntos sobre la mesa, varios dirigentes que conforman la mesa de diálogo aguardaron pacientemente en las instalaciones del Museo Alejandro Otero, de La Rinconada, al sur de Caracas.

En las redes sociales, el primer TT en Twitter fue #DiálogoSíGolpeNo. La reacción no fue inesperada. El más reciente estudio de la encuestadora Hinterlaces reveló que 83% de los venezolanos está de acuerdo con que el gobierno y la oposición se sienten a conversar. ¿La prioridad de ese diálogo? 65% considera que es la resolución de los problemas económicos del país.

Maduro invitó a su contraparte a un tercer intento de verse cara a cara, en medio de un escenario de tensiones que se han agravado desde que el Consejo Nacional Electoral (CNE) resolviera suspender el revocatorio por las denuncias de fraude en la recolección del 1% de las firmas para activar la consulta.

La iniciativa fue aplaudida por el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon: "el Gobierno y la oposición deben hacer esfuerzos concertados para abordar los desafíos actuales del país. Esto incluye dar una respuesta efectiva a las necesidades socioeconómicas del país, en beneficio del pueblo venezolano", expresó a través de un comunicado publicado el sábado.

Sí y no

La postura del gobierno ha sido monolítica con respecto al diálogo: "Yo, por la autoridad que me da el pueblo, por conciencia, ética política, estoy obligado a ratificar mi llamado a dialogar a la oposición venezolana (...) ya basta de la insensatez, de violencia, de conspiradera", dijo Maduro el pasado lunes.

La oposición, por el contrario, se ha fragmentado ante la propuesta. Un grupo, liderado Jesús Torrealba (MUD), decidió aceptar desde el primer momento el llamado a un acercamiento, pero ese gesto desató conflictos dentro de la derecha.

Voceros como el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Henry Ramos Allup, aseguraron que se habían enterado "por televisión" de la asistencia de Torrealba al encuentro con el gobierno. El sector que dirige el opositor Leopoldo López tampoco vio con buenos ojos el acercamiento, una postura similar a la del gobernador de Miranda y tres veces perdedor de las presidenciales, Henrique Capriles Radonski.

Por eso, los principales rivales del diálogo dentro de la MUD eran los partidos Acción Democrática (Ramos Allup) y Voluntad Popular (López). Otras quince toldas pequeñas emitieron un comunicado conjunto la noche del sábado para decir que las condiciones "no estaban dadas" para iniciar el proceso de interlocución con el chavismo.

En principio, la reunión iba a ser en el estado insular de Nueva Esparta, pero el miércoles pasado, en una importante movilización convocada por la derecha, Capriles descartó que la oposición asistiera: "Nosotros no vamos a la isla de Margarita".

A esa reacción, Maduro respondió el jueves: "Vamos a seguir trabajando, todas las medidas necesarias para que el diálogo tenga éxito". Por eso, al día siguiente, la derecha reculó y sus voceros dijeron que se sentarían en la mesa. Pero en Caracas.

Las reuniones internas de la oposición no cesaron desde el sábado hasta que, finalmente, se dio el esperado encuentro con gobierno, mediado por el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper; el representante del Nuncio, Aldo Giordano; y los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana); y Martín Torrijos (Panamá).

Nazareth Balbás

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