¿Se jubilará tranquilamente el presidente de este país con niveles desorbitantes de corrupción?

El presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, en el cargo desde hace 37 años, es el segundo presidente que más tiempo lleva en el poder en el mundo. ¿Podrá jubilarse tranquilamente?

El presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, en el poder desde 1979, anunció a inicios de febrero que no encabezará la lista de su partido, el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), en las elecciones de agosto, informa el periódico en línea 'Daily Maverick'. El jefe de Estado designó como sucesor a João Lourenço, el actual ministro de Defensa.

A sus 74 años, Dos Santos es el segundo líder que lleva más tiempo instalado en el poder en el mundo, superado solo por Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial, que lleva un mes más que él ocupando el máximo cargo estatal. En Angola circulan rumores que fueron su edad y la mala salud lo que forzó a Dos Santos a tomar su decisión. 

Durante los 37 años que ha durado su mandato, Dos Santos ha aparecido en público en raras ocasiones, y su gestión ha estado envuelta en el secretismo, aunque la mano dura con que controlaba la vida cotidiana de los angoleños no pasaba desapercibida. Este control se ejercía sobre todos los aspectos del país, desde la justicia hasta la economía. También reprimió de una manera férrea a la oposición con cargos criminales y represión policial. Hay rumores de que llegó a recurrir a los asesinatos para librarse de sus oponentes políticos.

Corrupción 

El legado de Dos Santos es controvertido: por un lado deja una Angola pacificada tras una devastadora guerra civil (de 1973 a 2002); por otro, la corrupción es omnipresente en el país, que se encuentra además sumido en una grave crisis económica a causa de la caída del precio de los hidrocarburos. 

La desigualdad en Angola es enorme: dos tercios de sus habitantes sufren una pobreza abyecta, mientras la familia de Dos Santos y la élite se enriquecen. Aunque el país es rico en recursos naturales, especialmente en petróleo y diamantes, dos tercios de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, con menos de dos dólares al día. De acuerdo con los datos de 2015, las exportaciones de petróleo ascendieron a 32.600 millones de dólares (el 8.º lugar en el mundo) y el país ocupa el cuarto lugar en el planeta en producción de diamantes, una industria que aporta 1.300 millones de dólares anuales a las arcas angoleñas. Sin embargo, todos los ingresos provenientes de la venta de los recursos del país se pierden en el abismo de la corrupción, ya que abundan casos de desapariciones de fondos del presupuesto. Así, a principios de la década de 2010, el Fondo Monetario Internacional informó sobre la desaparición de 32.000 millones de dólares de dinero público en Angola.

Según el Índice de Percepción de la Corrupción, Angola ocupa 164.º lugar de una lista compuesta por 176 países analizados. Es llamativo es el hecho de que tres de los hijos del líder angoleño mantienen el control de sectores claves del país: el petróleo, las telecomunicaciones, los diamantes, la banca y la televisión. Los años del Gobierno de Eduardo dos Santos han sido caracterizados por grandes escándalos de corrupción que resultaron en la desaparición de decenas de millones de dólares del presupuesto. En cuanto a la fortuna del propio Dos Santos, sus oponentes estiman que se sitúa alrededor de 20.000 millones de dólares. Si esta evaluación es correcta, sería el presidente más rico de África.

Supervivencia política

Dos Santos ha sobrevivido elecciones, una guerra civil, el colapso de la Unión Soviética, la primavera árabe y los intentos de la oposición para arrebatarle el poder. El final, en 2002, de la guerra civil que durante 27 años alimentó divisiones en el país fue un gran golpe para las posiciones del partido opositor Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).

Quizás sus habilidades políticas le han ayudado. Por lo menos así lo piensa Alex Vines, experto del centro británico de análisis de política extranjera Chatham House. Vines resalta que Dos Santos ha logrado mantener su poder "contra todo pronóstico", superando "los desafíos de la guerra y las elecciones". Agrega que "al mismo tiempo mostró una artesanía política altamente refinada". Las elecciones parlamentarias más recientes, celebradas en 2012, dieron al MPLA otra gran mayoría y mantuvieron a Dos Santos en el poder.

Otros analistas políticos comentan que Dos Santos construyó un sistema en que sus ministros son leales y dependen de él. "Neutralizó a enemigos personales, generales, políticos, funcionarios de seguridad... dándoles diamantes, riquezas, negocios", señala Elias Isaac, activista para los derechos humanos en África meridional. "Son vampiros. Pero dependen de él y no quieren que se vaya", recalca.

¿Qué pasará tras la renuncia de Dos Santos?

Expertos opinan que la renuncia del presidente angoleño no conllevará cambios significativos, ya que el gobernante MPLA tiene la intención de continuar aferrándose al poder. Al mismo tiempo, los politólogos admiten que la caída de los ingresos debido al descenso de los precios del petróleo puede perturbar la estabilidad del sistema político de Angola, basada en la redistribución entre la élite de los beneficios procedentes de la venta de recursos.