Dos incidentes químicos "casi idénticos" que provocaron dos reacciones mundiales muy diferentes

Este jueves, el Estado Mayor de Siria informó de un ataque de la coalición contra un almacén de armas químicas del Estado Islámico en Deir ez Zor que habría dejado centenares de muertos.

En los últimos diez días, el número de informes sobre el supuesto uso de armas químicas en Siria se ha incrementado significativamente, y ya han aparecido "propagandistas" que "atribuyen a Al Assad cada vez más delitos sangrientos", opina en un artículo para RT el politólogo y orientalista Alexánder Sotnichenko.

Sin embargo -advierte-, llamando la atención de la comunidad mundial sobre las armas químicas en Siria a Washington podría salirle el tiro por la culata.

Dos situaciones "casi idénticas"

Este jueves, el Estado Mayor de Siria informó de que la coalición internacional liderada por EE.UU. lanzó un ataque contra un almacén de armas químicas del Estado Islámico en Deir ez Zor que habría dejado centenares de muertos.

La Defensa rusa de momento no puede corroborar la información, pero se han enviado drones al lugar para monitorear la situación. A su vez, la coalición encabezada por EE.UU. asegura que no es la responsable del ataque aéreo contra el almacén de armas químicas en esa ciudad siria.

Según el analista, "será extremadamente difícil" comprobar esta información y obtener "una imagen objetiva" de lo ocurrido debido a que el área está ahora bajo el control del Estado Islámico, pero ya es posible analizar los efectos mediáticos.

En este sentido, Sotnichenko destaca que hay dos situaciones "casi idénticas":

Dos reacciones muy diferentes

Las diferencias entre ambos incidentes están en la evaluación y la respuesta que ha dado la comunidad internacional, apunta el experto.

A juicio de Sotnichenko, la cobertura mediática aplica "un doble rasero" que EE.UU. "utiliza hábilmente para su beneficio".

Mientras tanto, el politólogo señala que el propio Washington "está muy atento a su política de información" —pocas noticias vienen de Mosul y Raqa, donde los civiles están muriendo en masa por los bombardeos— y Rusia no tiene en el territorio ocupado por el Estado Islámico sus propios Cascos Blancos, que son quienes suministran la mayor parte de los informes sobre los bombardeos y la muerte de civiles.

No obstante, la población de Siria e Irak sigue comunicándose en las redes sociales a pesar de la guerra, y sus mensajes, fotos y videos de los lugares de los hechos pueden ser "un buen material para acusar" a aquellos "que llevan la paz, el progreso y la democracia bajo las alas de bombarderos", concluye el analista.