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"Bloqueado por cielo, mar y tierra": Familia argentina no puede regresar de Catar

Publicado: 5 ago 2017 03:00 GMT | Última actualización: 5 ago 2017 04:24 GMT

Debido a las tensiones diplomáticas con los países vecinos el vuelo, que tenía una escala en Emiratos Árabes Unidos, se canceló y ahora hay cuatro argentinas que no saben cómo volver de Oriente Medio. El padre de familia está desesperado.

"Bloqueado por cielo, mar y tierra": Familia argentina no puede regresar de Catar
Gabriel Agüero junto a sus hijas en Catar.
Gabriel Agüero
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El conflicto diplomático se desató el pasado 5 junio, cuando Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Egipto rompieron sus relaciones políticas y económicas con Catar por considerar que Doha (capital catarí) financia organizaciones terroristas. La medida alteró los planes de una familia argentina radicalmente.

Gabriel Agüero tiene 41 años, llegó a Oriente Medio desde Moreno, provincia de Buenos Aires, para desarrollar su carrera de cocinero: "Sabemos cómo es Argentina, si querés algo de chapa (reputación), tenés que pasar primero por el exterior, para entender otras culturas y nutrirte. Surgió esta chance, el lugar era tractivo y la oferta también", comenta.

Y descarga: "Está imposible conseguir un buen laburo (trabajo) en Argentina, jodidísimo. Algo que te enseñe y te de prestigio, no hay. Cobrás dos mangos (pesos) y en negro. En mis últimos dos empleos estuve en negro, un desastre. Y acá me dicen: 'Mirá, te ofrezco el servicio de salud, transporte, un lugar donde dormir y el sueldo sin ningún tipo de deducciones'. Ya está, no hay mucho que pensar".

Así lo hizo, y hace casi un año que vive a más de 13.000 kilómetros de su hogar. Al principio de esta aventura, la idea de Agüero era conocer el lugar, para que luego se sumen su esposa y tres hijas. Si a ellas también les gustaba, después harían los trámites para empezar una nueva vida en Catar. Su familia arribó en enero y todo marchaba bien, hasta que la geopolítica les hizo una mala jugada.

Para establecerse en Doha, primero debían salir del pequeño país árabe. Una vez afuera, Gabriel podría gestionar los papeles desde el lugar para que sus familiares reingresen con documentos cataríes, cuyo trámite demora "tres meses aproximadamente". No hay otra forma de radicarse allí.

Gabriel Agüero junto a su familia en el anfiteatro Katara Cultural Village, Doha, Catar. / Gabriel Agüero

Antes, para la ida, utilizaron la agencia de viajes Orbitz, "porque tiene promociones" y se ahorraron "unos cien dólares menos en avión". La aerolínea del paquete comprado fue Emirates, que voló hasta Dubái (Emiratos Árabes Unidos) y de allí se subieron a la aeronave de Fly Dubai con destino a Doha, que "es la 'low cost' de Emirates, son aviones más chicos y de cabotaje por la corta distancia". Hasta ahí, todo normal. Solo faltaba poder volver a Sudamérica.  

"Bloquean a Catar por cielo, mar y tierra"

El cocinero llamó durante los últimos dos meses a su agencia para saber la fecha del vuelo de regreso a Buenos Aires. "'Ya le asignaremos', nos decían. Desde ese entonces las chicas están varadas", cuenta. Al respecto, hace diez días recibió la noticia que le hizo revisar los periódicos internacionales cotidianamente: "Emirates dejó de volar acá, no va ni vuelve de Catar, y automáticamente los pasajes quedaron truncados".

Según Agüero, así se los comunicó la empresa: "'La aerolínea canceló los vuelos, si quieren les ofrecemos descuentos para que compren unos nuevos pero tienen que usar el mismo itinerario'. Es algo gracioso, porque el itinerario no existe más por el conflicto político. La agencia no quiere perder plata y te pide hacer algo que no se puede: de Doha ya no hay vuelos a Dubái", repite. Sin proponérselo, se convirtió en un experto en política exterior.

La esposa de Gabriel Agüero y dos de sus hijas visten las típicas prendas árabes. / Gabriel Agüero

Y se lamenta: "No me reconocen la plata, no me quieren devolver nada". Sobre el contexto, explica que "la aerolínea deja de volar porque hay cuatro países que bloquean a Catar por cielo, mar y tierra, y lo dejan encerrado" y describe: "Si sale un avión de acá, tiene que dar toda una vuelta esquivando el espacio aéreo de los Estados que lo rodean". Aunque también bromea: "Cuando llamás a la agencia, te atiende un flaco desde un 'call center' de Estados Unidos, que no entiende que hay un bloqueo. Gasto 50 dólares por día llamando a la agencia".

Qatar Airways, Turkish Airlines y British Airways son algunas de las compañías que podría utilizar la madre y sus tres hijas para volver a Argentina, pero Gabriel se desespera: "Tengo que juntar como 5.000 dólares para poder sacarlas, y mientras hay que vivir. No llego, me acaban de avisar, casi me agarra un ataque". Mientras tanto, el receso escolar argentino por las vacaciones de invierno terminó, ya recomenzaron las clases, y la mamá debe regresar para atender su negocio. "La vuelta tiene que ser inminente", vocifera el chef.  

Las respuestas estatales

Debido al problema, las autoridades le extendieron la visa a la familia por dos meses más para regularizar su situación. Tiene ese plazo para juntar el dinero. En este tiempo que Gabriel lleva viviendo lejos de Buenos Aires, se llevó una grata impresión gubernamental: "Flaco, la verdad que Catar es increíble", le dice al reportero de RT. Según su vivencia, "se portaron de mil maravillas", y explica: "Cuando surgió este lío armaron un comité de reclamos y compensaciones donde vos, persona común y corriente o gran empresario, si tuviste un problema con el bloqueo, presentás tu reclamo. Contrataron un bufete de abogados para seguirlo, se ocupan".

Gabriel Agüero junto a su familia, en Catar. / Gabriel Agüero

Por su parte, la Embajada argentina tiene reacciones ambiguas: "Después de que esto resonó en Argentina se activó un poco", dice Agüero, aunque aclara: "Antes ya había ido, encontramos buena predisposición, pero cero resolución". 

Y brinda más detalles: "Hoy, viernes, para mí es como un domingo. Ayer, acá fue como un sábado, la Embajada funcionaba hasta la una del mediodía, pero a las 18:40 me mandaron un correo diciendo que intentaban comunicarse con la aerolínea de bandera de Catar para conseguir descuentos o beneficios por nuestra situación". Pero puntualiza: "Mi familia no puede quedarse acá esperando. Esto es Medio Oriente, no es Latinoamérica. Si te dicen 'mañana te tenés que ir', te tenés que ir, ¿se entiende?".

La vida en Catar

Para un sudamericano, adaptarse a la cultura de Oriente Medio es todo un desafío: "Lo que más extrañé los primeros cuatro meses fue darle un beso a alguien. Acá saludás a un metro de distancia. Estaba acostumbrado a llegar al trabajo y abrazar a mis compañeros y decirles 'hola, ¿cómo andás?'. A las mujeres no las podés tocar", resalta.

El protagonista describe que todos hablan inglés como segunda lengua, salvo las personas mayores. Sobre la capital del país, dice: "Doha es lo único, todas las atracciones están acá". Actualmente trabaja en un hotel de cinco estrellas dirigiendo dos restaurantes, "con gente de lugares como la India y Nepal", y subraya: "Eso me nutre como cocinero y persona".

"El Gobierno acá es increíble"

Catar es el principal exportador de gas licuado a nivel mundial –incluso Argentina fue comprador durante los últimos años, aunque ahora haya pocos datos oficiales al respecto -, y según Naciones Unidas alcanzó el índice de desarrollo humano más alto de todo el mundo árabe. Para el argentino, la bonanza energética también se distribuye en acciones concretas para la población.

Gabriel Agüero junto a su esposa. / Gabriel Agüero

"Lo que tiene de increíble el Gobierno catarí es que absorbe todos los costos. Por ejemplo, el tomate que antes venía de Egipto –participa del bloqueo- ahora viene de Irán u Holanda, y los traen con los aviones de Qatar Airways, y sin sobreprecio. En Argentina, con un quilombo (problema) así, ¿sabés cuánto costaría un kilo de tomate? Tendría que vender un auto para tenerlo", compara, con su gran sentido del humor.

También suma que "los hoteles que perdieron plata, tienen que presentarle al Ministerio de Turismo las cuentas y posiblemente se les reintegre el dinero". Y agrega más ejemplos en materia de alimentación, su rubro: "Antes tomábamos leche de Arabia Saudita –también participa del conflicto diplomático-, valía 4,50 riyales cataríes (1,24 dólares). Ahora, con todo el bloqueo, vale 5. En Argentina, con un lío así, la leche costaría como 200 pesos, porque siempre lo paga el consumidor".

Sobre ese conflicto puntual, detalla: "Arabia Saudita no quería vendernos más leche, entonces se trajeron 8.000 vacas de Holanda y en diez días armaron una planta industrial láctea", se enorgullece. Y finaliza con más elogios: "El Gobierno acá es lo más, te ayuda, es increíble. ¿Cómo no me voy a sorprender si estamos acostumbrados a la especulación?".

Leandro Lutzky

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