La tormenta magnética causada por la última llamarada solar, a punto de llegar a la Tierra

Este 13 de septiembre la erupción solar "cubrirá" Marte, Mercurio y Venus además de nuestro planeta.

La poderosa llamarada que el astro rey lanzó este domingo causará en la Tierra una tormenta magnética de un nivel dos o tres sobre una escala de cinco, ha informado este lunes el Laboratorio de Astronomía de Rayos X del Sol, adscrito al Instituto Físico Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia.

Según las previsiones de los científicos, las grandes masas de materia emitidas el pasado 10 de septiembre por la atmósfera solar "cubrirán con una sola nube" a Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Los dos primeros planetas se verán más afectados por la llamarada, mientras el impacto sobre la Tierra y Marte será tangencial.

"La llegada de la eyección a la Tierra se prevé para la noche del 12 al 13 de septiembre. En este momento se espera una tormenta magnética de nivel dos o tres sobre una escala de cinco puntos", reza el comunicado del Laboratorio.

Ciclo de llamaradas

El Sol ha vuelto a emitir este domingo una fortísima llamarada solar que alcanzó una intensidad de X8,3, donde la letra representa una clase de fulguraciones extremadamente grandes y el número hace referencia a su intensidad. La clase X es la más fuerte de las cinco existentes.

"Esta eyección de masa solar es una de las mayores de la historia y solo podemos alegrarnos de que ocurrió a una distancia considerable de la línea Sol-Tierra", señalaron los investigadores. La fulguración es la cuarta que se produce en menos de una una semana. 

El pasado miércoles se registró la primera llamarada solar del actual ciclo y, con una intensidad de X9,3, fue la más potente de los últimos 12 años. La segunda fulguración, de una intensidad X1,3, azotó nuestro planeta el último jueves, mientras que la tercera, con una potencia de M8,1, se registró un día después.

Esta actividad solar derivó el viernes en una tormenta magnética, lo que puede causar en los humanos. La liberación de masa coronal de este tipo de llamaradas 'quema' el campo magnético de la Tierra.