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"Me arrepiento cada día": Expandillero que mató a 27 personas cuenta su vida en una mara salvadoreña

Publicado: 27 ene 2018 03:36 GMT

"Hoy lo veo diferente y siento que yo no tenía el derecho para quitarle la vida a ninguno", confiesa en una entrevista este exmiembro de la mara Barrio 18, que se define como un "solvente asesino".

"Me arrepiento cada día": Expandillero que mató a 27 personas cuenta su vida en una mara salvadoreña
Miembros de las pandillas MS-13 y Barrio 18 esperan a su llegada como reos a la prisión de máxima seguridad en Zacatecoluca (El Salvador), el 9 de agosto de 2017.
Marvin Recinos / AFP
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Se metió en la mara Barrio 18 de El Salvador siendo adolescente. Asesinó a 27 personas, llegó a ser el jefe de la banda, entró en la prisión delatado por un compañero y salió de allí delatando a la pandilla. Ahora se arrepiente "todos los días de la muerte de todos", tiene miedo a que lo encuentren y lo maten y sueña con una "vida normal".

El Español ha publicado una extensa entrevista a este expandillero que dejó atrás su vida de "solvente asesino".

El comienzo

Mike (nombre ficticio) nació en una familia humilde, en una colonia de El Salvador donde operaba la pandilla Barrio 18. Cuenta que "convivía con ellos haciendo favores" y cuando tenía 14, le preguntaron si quería entrar, y, "quizá de una necesidad de autoestima", dijo que sí.

Integrantes de las pandillas MS-13 y Barrio 18, esposados y escoltados al ingresar a la prisión de máxima seguridad en Zacatecoluca (El Salvador), el 30 de agosto de 2017. / Marvin Recinos / AFP

Al principio tenía que mover drogas y armas, ya que -explica- a la pandilla "le gusta que seas menor de edad" porque si te detiene la Policía no te va a procesar. Sin embargo, para entrar en la banda de verdad —"hacer el brincado"— tienes que matar.

El brincado

Mike cuenta que a la hora de hacerlo, tuvo alguna duda, pero más por la posibilidad de ser arrestado que por la ética, ya que desde que uno comienza a hacer favores para la banda "te meten esa idea de que ahora que eres parte de la pandilla tienes enemigos y la única forma de seguir viviendo es matando, si no, vos a ser la víctima".

Después de dar ese paso y siempre que demuestres valor y no se te vea "actitud de temor", puedes pasar al siguiente nivel y hacer el brincado. Durante este acto de iniciación, tres 'homeboys' —personas ya brincadas— golpean al futuro miembro en todo el cuerpo, respetando tan solo la cara y las partes sensibles, mientras el palabrero, jefe de banda, cuenta los 18 segundos (que en realidad pueden durar cuanto le dé la gana).

Seguir matando

Después de brincar, la principal labor de un pandillero es seguir matando. Normalmente, tienes que eliminar a los miembros de otras pandillas (el peor enemigo es Mara Salvatrucha), pero también a los que llaman 'piedra de tropiezo': civiles que "no están de acuerdo", que llaman a la Policía, que están "estorbando a la pandilla". 

Mike mató a 27 personas, todas de las pandillas o vinculadas con las pandillas. Confiesa que recuerda sus caras y se arrepiente "todos los días de la muerte de todos", independientemente "de si eran contrarios, si me hubieran querido matar, a cuantos mataron ellos".

"Hoy lo veo diferente y siento que yo no tenía el derecho para quitarle la vida a ninguno", asegura.

La vida de pandillero

Sin embargo, por aquel entonces su "adrenalina era tal" que le "importaban poco las consecuencias". "Yo era de los que cuando el palabrero mío decía hay que ir donde fulano a matarlo, yo levantaba la mano y decía voy", recuerda, y añade que siempre "tomaba la iniciativa". En un momento dado, cuando su palabrero fue arrestado, él llegó a ser el jefe de su pandilla.

No todos los pandilleros viven bien, pero Mike "sí vivía", porque se quedaba con el dinero de la pandilla sin decírselo a nadie. Así ganaba más de 2.000 dólares al mes, pudiéndose gastar 1.500 en una discoteca "en cocaína, prostitutas, alcohol". Todos lo sabían, pero "no había nadie con la solvencia de asesino que yo tenía para reclamarme", explica.

En la cárcel

Sin embargo, cuando cayó preso tras ser delatado por uno de los suyos, decidió a ir a un penal de civiles, para no estar con los demás 'homeboys' y no tener que responder por haber robado a sus compañeros, "algo gravísimo dentro de la pandilla".

Integrantes de las pandillas MS-13 y Barrio 18, esposados y escoltados al ingresar a la prisión de máxima seguridad en Zacatecoluca (El Salvador), el 30 de agosto de 2017. / Marvin Recinos / AFP

En la cárcel, la Policía lo torturó y le propuso un trato, por lo que al final delató a sus excompañeros y en 2013 salió de la prisión. Cambió de ciudad y quiere irse del país, porque sabe que "está marcado" y si lo encuentran lo matarán.

"Me arrepiento de la vida"

Mike siente que "por dentro no era mala persona" y ahora intenta "hacer las cosas lo mejor" que puede, pero también sabe que "alguien bueno no mata a 27 personas". "Hoy pienso que si no es mío, no tengo por qué tomarlo, y así me arrepiento de la vida. Si no eran mías esas vidas, por qué las tuve que quitar", se lamenta.

Dentro de 15 o 20 años, si no lo matan, se ve "con familia, casa propia, un carro. Una vida normal", concluye.

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