Actualidad

"Composición en tiempo real": Un pianista convierte la obra del pintor Oswaldo Guayasamín en música

Publicado:
El joven de 27 años tocó a partir de siete pinturas del artista, al que considera un maestro "que se comprometió con el discurso del sufrimiento de su pueblo".
"Composición en tiempo real": Un pianista convierte la obra del pintor Oswaldo Guayasamín en música

Una visita a la Capilla del Hombre, museo ubicado en Quito, Ecuador, que alberga los cuadros más relevantes del pintor, muralista y escultor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, le bastó al pianista Marco Mosquera para inspirarse y sentarse componer.

Mosquera, quien nació en México, pero desde los 6 años de edad vivió en Ecuador, visitó el museo en diciembre pasado, cuando volvió al país suramericano desde San Petersburgo, Rusia, donde estudió la carrera de compositor y teórico de la música en el conservatorio estatal Rimsky Korsakov y reside desde 2011.

"Estuve viendo los cuadros del maestro Guayasamín y me impresionaron, me inspiraron", señala el joven, de 27 años, en entrevista con RT. Dice que, a partir de esa experiencia, decidió "hacer un concierto de composición en tiempo real".

Mosquera contactó a otros artistas, entre ellos un guitarrista, un flautista y varias bailarinas. La Fundación Guayasamín dio luz verde para la presentación, que se realizó el sábado 12 de enero en el interior de la Casa Museo homónima, ubicada a un lado de la Capilla del Hombre.

Siete cuadros, una inspiración

Mosquera, quien se formó inicialmente en el Conservatorio Nacional de Música de Ecuador, entre 1998 y 2009, detalla que para armar su repertorio eligió concretamente siete cuadros del maestro Guayasamín: 'Quito Rojo', 'Manos de protesta', 'Madre de la India', 'Lágrimas de sangre', 'Madre y niño', 'El toro y el cóndor', y 'Potosí, en busca de la luz y la libertad'.

Para la presentación, ordenó las obras "intercalando la intencionalidad de cada cuadro". Comenzó con 'Quito Rojo', de 1960 [en el museo reposa uno parecido, de 1995, titulado 'Quito ardiente']  que —dice el joven pianista— es como un telón que se abre en la capital ecuatoriana, sobre el cual van a suceder todos los demás hechos relatados en las siguientes pinturas. 

Las últimas obras sobre las cuales compuso música, junto al resto de los artistas, fueron 'El toro y el cóndor', y 'Potosí, en busca de la luz y la libertad'. La primera, explica, "es un conflicto, es un solo ser de dos cuerpos, que es lo que tenemos, nuestro mestizaje, el toro español y el cóndor de acá". Sobre la segunda pieza, dice: "es como la resolución de este conflicto, porque nosotros encontramos la luz y la libertad".

El nombre del concierto fue 'Barro y viento', inspirado en una cita del libro 'El tiempo que me ha tocado vivir', de Guayasamín, publicado en 1988. La nota reza: "De pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad fuimos testigos de la más inmensa miseria: pueblos de barro negro, en tierra negra, con niños embarrados de lodo negro, hombres y mujeres con rostros de piel quemada por el frío, donde las lágrimas estaban congeladas por siglos, hasta no saber si eran de sal o eran de piedra. Música de zampoñas y rondadores que describen la inmensa soledad sin tiempo, sin dioses, sin sol, sin maíz. Solamente el barro y el viento".

"Tomé esta expresión para contextualizar el discurso del maestro Guayasamín, siempre comprometido con su causa (por los olvidados)", dice el pianista, quien reinterpreta el fragmento: "tiene su significado, porque en el viento sucede la música y el verso, y el barro, somos nosotros, es como el cuerpo, lo material".

"Un maestro emblemático"

El concierto de este pianista se convirtió en la primera actividad en la Casa Museo Guayasamín por las celebraciones de los 100 años del natalicio de Oswaldo Guayasamín, artista que nació el 6 de julio de 1919 y falleció en marzo de 1999, a los 79 años.

"Es un maestro emblemático del arte que se comprometió con el discurso del sufrimiento de su pueblo, que nunca perdió esa identidad, que supo utilizar el arte para decir algo en lo que él creía y consideraba que todos debían escuchar", dice Mosquera sobre el artista plástico. "Enriqueció a la cultura del Ecuador, somos un poco el resultado de su legado todos los artistas del país, inevitablemente", agrega.

En 1999, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció a Guayasamín, en homenaje póstumo, con el Premio Internacional José Martí, que se entrega a personas que hayan contribuido a la unidad e integración de los países de América Latina y el Caribe, así como a la preservación de su identidad, tradiciones culturales y valores históricos.

Desde ese año, la misma organización acuñó una medalla hecha por Guayasamín antes de su muerte, y que ahora lleva el nombre de 'Medalla Guayasamín-UNESCO' para recompensar a artistas de talento de todas las regiones del mundo.

"Conectarnos entre nosotros"

En el concierto, Mosquera estuvo acompañado por Pablo Bassante en la guitarra; Nicolás Oquendo en la flauta, Sofie Timmerij en la voz; Irina Endara y Ximena Limiquinga en la danza; y Kristian Puruncajas con diversos instrumentos.

El pianista cuenta que se conocieron a raíz de este proyecto, hace menos de un mes, y llevan tocando juntos desde entonces.

Aunque el concierto se trataba de una composición en tiempo real, Mosquera dice que hubo algunas prácticas para pasar tiempo juntos, conocerse y conectarse. "Si hubiera sido un grupo que llevaba muchos años improvisando, quizá hubiese preferido no ensayar, solo venir y hacerlo".

Este tipo de presentación, que tuvo una buena acogida por los quiteños que colmaron el museo, es primera vez que la hace en Ecuador. Mosquera cuenta que en Rusia forma parte de un grupo que también hace improvisación y que, al igual que en esta oportunidad, mezcla música, danza y poesía.

Edgar Romero G.

Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!

RT