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Arranca la cuenta atrás: ¿Cómo funciona la tecnología que pronostica fechas de muerte?

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El genetista Steve Horvath compara su método con un microscopio de gran potencia que ayuda a discernir cosas ya existentes.
Arranca la cuenta atrás: ¿Cómo funciona la tecnología que pronostica fechas de muerte?

Varios científicos y empresarios desean predecir el futuro y uno de ellos, el genetista alemán Steve Horvath, planea llevarlo a cabo con su proyecto DNAm GrimAgeinforma el portal Medium.

Con esa iniciativa, que ya ha despertado el interés del sector asegurador, este profesor de Genética Humana en la Escuela de Medicina de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA) pronostica cuánto tiempo de vida le queda a una persona.

Horvath desarrolla su 'reloj biológico' desde hace casi una década y el año pasado ya propuso medir la edad humana a base de tejidos, piel y sangre, mecanismos que tenían un error promedio de 3,6 años.

'Corrosión' del ADN

El proyecto se basa en la metilación, pero este bioestadístico compara el proceso con la corrosión. Con el tiempo, uno o más radicales de metilo deterioran nuestro ADN y aceleran el proceso de envejecimiento. Steve Horvath y su compañero Ake Lu realizaron mediciones de las zonas afectadas en muestras de sangre de personas muertas, el programa GrimAge procesó esos datos y mostró la fecha de su fallecimiento que, en muchos casos, se aproximó a la verdadera.

Esta conexión entre el ácido desoxirribonucleico y el envejecimiento se estudia en diversas partes del mundo. Yan Zhang, del Centro Alemán de Investigación del Cáncer, se basó en la metilación para proponer "un sistema de evaluación del riesgo de mortalidad" en 2017. Asimismo, investigadores de la Universidad de Edimburgo (Escocia, Reino Unido) anunciaron el pasado enero que tenían su propio sistema para predecir la muerte, también a partir de ADN.

Horvath compara GrimAge con un microscopio de gran potencia que ayuda a discernir cosas ya existentes. En su publicación hay suficientes referencias y entre los coautores se encuentran científicos de reputados centros de investigación, como la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (California, EE.UU.).

Este hombre no ofrece los servicios de GrimAge ya que, aunque ha recibido diversas solicitudes para que determine fechas de decesos, cree que esa información aún no es de uso práctico desde un punto de vista médico. De hecho, es la única persona viva que ha probado su creación y asegura que morirá más o menos cuando esperaba.

Problemas del sector asegurador

Este invento podría funcionar para poner a prueba la eficacia de los medicamentos antienvejecimiento que aparezcan en el futuro. Sin embargo, preocupa a los legisladores de EE.UU., quienes han prohibido de antemano que las compañías de seguros tomen en cuenta los resultados de GrimAge a la hora de elaborar sus pólizas de vida o de salud.

Al mismo tiempo, la Ley contra la Discriminación por Información Genética "excluye otras formas de seguros de manera bastante deliberada", declara Seth Chandler, profesor de derecho en la Universidad de Houston (Texas, EE.UU.).

Chandler estima muy posible que la industria de seguros de vida deje de existir en su forma actual, ya que hoy en día "se basa en la ausencia de información privada sobre la probabilidad de que muramos", con lo cual si las únicas personas que ratificaran esos documentos fueran las que supieran que van a dejar de vivir pronto esa industria tendría que "aumentar sus tasas de de manera drástica".

Con este panorama, ese especialista aventura que los seguros de vida se suplantarían por pólizas de muerte accidental, puesto que GrimAge no podrá medir la probabilidad de sufrir un fallecimiento no natural.

Allison Hoffman, profesora de derecho de la Universidad de Pensilvania y especializada en seguros de salud, señala que "cuanto más nos acercamos al conocimiento perfecto, más aguda se vuelve la cuestión de quién debe pagar y cuánto".

¿La información es poder?

Steve Horvath no sabe cómo se utilizará GrimAge: un invento que, al fin y al cabo, pertenece a la UCLA. A pesar de sus imprecisiones actuales, es posible que pronto muestre fechas más precisas y tengamos que reconocer que el 'reloj de la muerte' existe.

¿Cómo nos comportaremos cuando sepamos cuánto tiempo de vida nos queda? ¿Querríamos saberlo? Este genetista entiende por qué su invento asusta: incluso sus padres temían que hubiera obtenido y analizado su sangre de manera secreta.

En cualquier caso, Horvath concluye que "algunas personas creen que la información es poder" y "otras no".

RT