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Al Hol, el campamento de desplazados en Siria donde mujeres del Estado Islámico imponen su ley del miedo

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Varios vigilantes han sido apuñalados por mujeres que ocultaban cuchillos bajo las ropas tradicionales musulmanas, mientras miles de niños son cautivos de la ideología radical.
Al Hol, el campamento de desplazados en Siria donde mujeres del Estado Islámico imponen su ley del miedo

Seguidoras del movimiento radical Estado Islámico (EI) imponen su ley desde hace meses en zonas del campamento de desplazados Al Hol, en el noreste de Siria, según se desprende de los testimonios de residentes y de empleados de esta creciente instalación recabados por The Washington Post.

Unas 20.000 mujeres y 50.000 niños que vivieron en el califato, que se extendió por grandes zonas de Siria e Irak hasta su derrota territorial hace medio año, permenecen internadas en condiciones miserables en Al Hol, bajo la vigilancia de unos 400 milicianos kurdos.

Mientras los hombres del EI son retenidos en otros lugares, las mujeres radicales que permanecen dentro del perímetro de Al Hol se encargan de imponer las estrictas reglas morales del grupo terrorista, recurriendo a palizas y a otros tipos de violencia contra aquellos considerados impíos, extendiendo de esa forma el miedo en el campamento.

"Se temen entre sí"

Varios vigilantes han sido apuñalados por mujeres que ocultaban cuchillos bajo las ropas tradicionales musulmanas, como el hijab o el nicab. Asimismo, amenazan a las mujeres que quieran contactar con letrados en su afán por abandonar el campamento o que hablen con cualquiera del mundo externo.

Una mujer embarazada indonesia fue asesinada en Al Hol tras hablar con una organización mediática occidental, según un grupo de médicos, que hallaron huellas de latigazos en su cuerpo.

"Esto sucede de noche y en la sombra, pero nadie avisa sobre quién lo hace. Aquí se temen entre sí", relata un miembro del equipo de seguridad del lugar.

Un total de 14 personas, entre ellas internadas, empleados y vigilantes de Al Hol, describen bajo anonimato la creciente ira, violencia y fanatismo que van apoderándose del campamento.

"¿Cómo impedir que se conviertan en sus padres?"

En algunas zonas, los niños, particularmente los 20.000 nacidos en el califato, son una audiencia cautiva para la ideología radical. En un rincón del campamento los vigilantes han estado recolectando armas de juguete hechas con tubos de suministro de agua pegados con cinta adhesiva y con banderas del EI.

"Los niños necesitan ayuda aquí, lo ven ustedes mismos", afirma un empleado de seguridad mirando el montón de fusiles de pega. "¿Cómo impedir que se conviertan en sus padres?", se pregunta.

Tres residentes de Al Hol relatan que fueron detenidas por mujeres que corrigieron su forma de vestir y que las amenazaron con castigarlas si volvían a ataviarse como antes.

Dos médicos de la ciudad cercana de Hasaka aseguran que muchos pacientes del campamento renuncian a someterse a exámenes realizados en instalaciones controladas por kurdos u organizaciones occidentales ante la amenaza de recibir luego palizas como castigo.

Repatriaciones no deseadas

Muchas mujeres internadas en el campamento quieren volver a sus países, pero los respectivos gobiernos establecen prórrogas a la hora de repatriarlas.

"Dado que el EI contaba con unidades femeninas a las que instruía sobre cómo debían propagar la ideología del califato una vez que volvieran a sus países, ahora presentan un riesgo serio a la sociedad y, posiblemente, sus hijos también", asegura un oficial de inteligencia árabe.

RT