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Las dudas y contradicciones que rodean al nuevo aeropuerto de Santa Lucía en México

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Las obras para construir esta nueva terminal arrancaron este jueves, después de que un tribunal desestimase el último de los 140 amparos interpuestos por organizaciones civiles y empresariales.

Luego de cinco meses de litigios legales, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, arrancó las obras para construir el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles en la base militar de Santa Lucía (estado de México).

La iniciativa se produce luego de que el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa de la Ciudad de México desechara el último de los 140 amparos interpuestos por organizaciones civiles y empresariales para impedir la construcción del nuevo aeropuerto de Santa Lucía, tras la polémica cancelación del proyecto anterior que contemplaba la edificación de un aeropuerto en Texcoco.

Sin embargo, pese al triunfo político de López Obrador, el aeropuerto de Santa Lucía sigue planteando algunas contradicciones operativas que generan dudas sobre hasta qué punto dicha obra logrará resolver la saturación aérea que padece el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), que se mantendrá en funcionamiento.

La postura oficial

El presidente mexicano defendió este jueves la viabilidad del nuevo aeropuerto de Santa Lucía y agregó que dicha obra permitirá un ahorro de 100.000 millones de pesos (5.222 millones de dólares).

"Enfrentamos una especie de sabotaje legal porque se interpusieron 140 amparos. Creo que nunca había sucedido una cosa parecida en lo que corresponde a una obra pública, y se cumplió todo el procedimiento hasta que ayer la autoridad judicial nos permitió iniciar esta obra", dijo el presidente en la ceremonia para dar el banderazo de arranque a la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía.

Horas antes, en su conferencia matutina, el mandatario señaló que el hundimiento de los terrenos del proyecto anterior fue uno de los mayores argumentos para decidir cancelarlo e impulsar la construcción de este aeropuerto. Dicha terminal aérea es la mayor obra de infraestructura planteada por el Ejecutivo.

"Si no hubiésemos tomado esa decisión estaríamos emproblemados. No tendría viabilidad la construcción en el aeropuerto del lago de Texcoco, no era el sitio más adecuado, al contrario, era el peor lugar, es la zona del Valle de México, de más hundimientos", dijo López Obrador, que valoró el anterior proyecto como "una obra costosísima, faraónica" y "movida fundamentalmente por intereses particulares, por la corrupción". 

El mandatario señaló que haber continuado con la onerosa obra del aeropuerto de Texcoco, cancelado desde los primeros días de su mandato –en diciembre de 2018–, era como validar el fraude del rescate bancario, por el que los mexicanos han pagado más de 104.448 millones de dólares desde 1998 por una deuda que, lejos de reducirse, sigue creciendo. 

A pesar de los retrasos, López Obrador se comprometió a terminar el aeropuerto de Santa Lucía para el año 2021, con fecha tentativa de inauguración para el 21 de mayo de 2022.

Con ello, la Ciudad de México contará con un sistema aeroportuario que incluirá tres terminales aéreas: el actual AICM, el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles y la rehabilitación del aeropuerto de Toluca, que había sido abandonado por anteriores administraciones.

Critican resolución judicial

El colectivo #NoMásDerroches, integrado por empresarios como Claudio X. González, antagonista del actual Gobierno mexicano, criticó a través de un comunicado una serie de trámites, procesos y disposiciones legales que no se han cumplido para la construcción del nuevo aeropuerto de Santa Lucía, tales como:

  1. No se ha hecho un análisis costo-beneficio en términos del artículo 34 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.
  2. No existe un Proyecto Ejecutivo del aeropuerto de Santa Lucía debidamente dictaminado y certificado. Aún no se cuenta con un Plan Maestro en términos del contrato celebrado con la empresa francesa ADP Ingénierie (encargada de elaborar el plan).
  3. La empresa NavBlue no ha entregado los estudios de aeronavegabilidad y orografía para los que fue contratada por el Gobierno federal.
  4. No se tiene información en torno al cumplimiento de las condiciones impuestas por la Secretaría de Medio Ambiente en la Autorización de Impacto Ambiental.
  5. No se han dado a conocer los estudios de prospección arqueológica ni de impacto social.

Sin embargo, buena parte de estos argumentos fueron desechados por el Poder Judicial al considerar que de suspenderse la construcción del nuevo aeropuerto "significaría el incumplimiento de las órdenes militares que tengan como finalidad la defensa de la integridad territorial, la independencia de la República y seguridad nacional", así como "el auxilio a la población civil".

Todo esto debido a que la Secretaría de la Defensa Nacional, que construirá la obra, argumentó que la suspensión de las obras impedía la realización de labores castrenses y, por tanto, se pondría en peligro la seguridad nacional, ya que se prevé que una de las tres pistas del aeropuerto de Santa Lucía sea reservada para operaciones militares.

Integrantes del colectivo #NoMásDerroches han sido acusados por el presidente de tener intereses para revivir el cancelado proyecto del aeropuerto de Texcoco, debido a que un grupo de empresarios llevaban años comprando terrenos aledaños a dicha obra con el fin de crear un nuevo desarrollo urbano que se convertiría en un lucrativo negocio mediante la especulación inmobiliaria. 

¿La mejor opción?

Pero más allá del conflicto político y legal, algunos críticos del proyecto del aeropuerto de Santa Lucía han señalado algunos inconvenientes, como la lejanía que tendrá la nueva terminal respecto al centro de Ciudad de México: 54 kilómetros y un tiempo de al menos una hora de recorrido sin congestionamientos viales.

Para contrarrestar este problema, se prevé la construcción de una carretera elevada de 47 kilómetros que conectará al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con el nuevo Aeropuerto Felipe Ángeles.

Por otro lado, las aerolíneas han señalado que gestionar los vuelos de tres aeropuertos distantes entre sí podría ocasionar problemas de interconexión y un aumento en las tarifas. Desventajas que, de hecho, fueron reconocidas por el equipo de López Obrador en un documento difundido en agosto de 2018.

Otra de las dudas en torno a la polémica construcción del aeropuerto tiene que ver con la falta de claridad de qué hacer con los terrenos y las obras que quedaron sin terminar, tras la cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco.

En marzo pasado, López Obrador anunció que se rehabilitarían los terrenos del Lago de Texcoco para convertirlos en un parque ecológico y deportivo, pero hasta el día de hoy, no se ha dado a conocer de manera puntual en qué consistirá el proyecto ni qué costo tendrá.

El actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México rebasó su límite de pasajeros desde 2014. En 2018, dicha terminal operó con un 32 % por encima de su capacidad máxima en número de pasajeros y 14 % arriba del límite en el número de operaciones, lo que ha ocasionado conglomeraciones y molestias entre los usuarios.

Manuel Hernández Borbolla

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