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Una semana violenta en México pone en entredicho la capacidad del Estado: ¿cuál es la ruta de acción?

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Especialistas consultados por RT consideran que lo ocurrido el jueves en la ciudad de Culiacán, en Sinaloa, tiene su explicación en una estrategia fallida de seguridad.
Una semana violenta en México pone en entredicho la capacidad del Estado: ¿cuál es la ruta de acción?

México concluye con la semana más violenta de la que se tenga registro en la historia reciente. El lunes, 14 elementos de la Policía del estado de Michoacán (occidente) fueron emboscados. Un día después, un enfrentamiento en el estado Guerrero, entre miembros del Ejército Nacional y hombres armados, dejó un saldo de 15 personas muertas. Este jueves, en un hecho sin precedentes, el Gobierno de México detuvo y luego liberó a Ovidio Guzmán, hijo de 'El Chapo' Guzmán, tras una jornada de balaceras en la ciudad de Culiacán, Sinaloa (norte).

Fue este último hecho el que, a decir de expertos, colmó el vaso en medio de una serie de inconsistencias y contradicciones en las declaraciones de funcionarios federales y el presidente Andrés Manuel López Obrador con relación a la liberación de Ovidio Guzmán.

Pero, ¿qué es lo que revelan los tres hechos violentos y la reacción del Gobierno?

Cúmulo de errores estratégicos

De lo dicho por las autoridades, Antia Mendoza, especialista e investigadora en temas de seguridad, prevención y modelos victimológicos, destaca el hecho de que el Gobierno reconociera que no hubo planeaciónefectiva para un operativo contra el líder de una organización criminal, lo que, a su juicio, demuestra la falta de una estrategia para gestionar la crisis. "Fue un cúmulo de errores estratégicos", apunta.

Para el analista de seguridad Alexei Chévez, el Estado mexicano enfrenta una de sus peores semanas con la pérdida de vidas humanas bajo esquemas y ritmos descomunales. "Lo que sucedió en Culiacán fue el verdadero reflejo de lo que es nuestra realidad en México, algo que tal vez no estábamos dispuestos a aceptar todavía, que lo habíamos visto como hechos aislados".

Sin embargo, Daniela Malpica, directora de Justicia, Reconciliación y Derechos Humanos en México destaca que episodios similares ya se han visto en la nación latinoamericana, aunque la coincidencia de estos tres hechos en una semana son "una llamada de atención más, si es que no las habíamos tenido ya, de que el Estado está rebasado".

El debilitamiento del Estado mexicano para hacer frente a la crisis de seguridad es una concordancia entre los tres analistas consultados por RT, que además del desorden en las estrategias estatales, ven una capacidad mayorde organización y armamentística de los grupos criminales.

"Estamos en una situación donde lo que está más patente es una falta absoluta de dominio y control sobre las decisiones que se han tomado. En esta ocasión rebasa todos los límites y todo lo que hemos atestiguado durante tres sexenios", refiere Mendoza.

¿Un discurso fallido?

La Administración de López Obrador ha mantenido el discurso de "abrazos, no balazos" para combatir la violencia en México, en el sentido de no hacer frente a la criminalidad con una respuesta estrictamente represiva, estrategia que tampoco dio resultado durante la sangrienta época de la "guerra contra el narco", declarada en 2006 por el exmandatario Felipe Calderón.

En paralelo, el actual Gobierno mexicano ha implementado programas sociales como 'Jóvenes Construyendo el Futuro', con el que se otorga una beca mensual de 3.600 pesos (183 dólares) a jóvenes con la intención de que no pasen a formar parte de las filas del crimen organizado.

En reiteradas ocasiones, tanto el presidente como los integrantes del Gabinete de Seguridad, han destacado que en materia de seguridad "se heredó un México muy descompuesto y maleado". 

No obstante, para Malpica, ese discurso es "está gastado" y es "falaz". "Esta es una decadencia de décadas que se exacerbado en los últimos 12 años, con el inicio de la 'guerra contra las drogas', pero que no es solo responsabilidad de la autoridad federal, lo es también de los gobiernos estatales y municipales, y que han actuado, muchas veces en colusión o bajo amenaza, de acuerdo a las órdenes de grupos armados. La clase política entera nos ha fallado, han sido incapaces de responder a la crisis", apunta Malpica.

Alexei Chévez.
Alexei Chévez.
"El discurso de conminarlos a que depongan sus actividades hostiles e ilegales, no está funcionando, no le interesa al crimen organizado dejar de hacerlo, no podemos seguir esperando porque definitivamente se nos está yendo el Estado de las manos".

La realidad de México, dice Chévez, exige una respuesta más contundente e inmediata del Estado. "El discurso de no atacarlos, de conminarlos a que depongan sus actividades hostiles e ilegales, no está funcionando, no le interesa al crimen organizado dejar de hacerlo, ya no podemos seguir esperando porque definitivamente se nos está yendo el Estado de las manos".

A la "merced del crimen organizado"

Para Mendoza, el mensaje que el Gobierno ha enviado a los grupos delincuenciales es que está "a su merced". Algo que Chévez secunda al señalar que, en el caso de los hechos ocurridos en Culiacán, el Estado mexicano actuó bajo "laextorsión" de la capacidad de despliegue que tuvo el crimen organizado en la ciudad norteña.

"El Cártel de Sinaloa es uno de los que más se han disminuido y, sin embargo, el jueves doblegó al Estado. El mensaje que se da es la incapacidad que tiene para cumplir con su función esencial: si no es capaz de garantizar la seguridad, ¿quién lo va a hacer?", cuestiona Mendoza.

Por otra parte, el especialista advierte sobre la necesidad de que la ciudadanía no tome decisiones irracionales o que obedezcan al miedo: "como armarse al sentir que el Estado no está cumpliendo con garantizar nuestra seguridad y la de nuestros bienes, hay que evitar que la gente tome la justicia por su propia mano", dijo.

Chévez enciende la alerta en otro sentido, que tiene que ver con el aprendizaje que los hechos de Culiacán han dejado en los grupos delincuenciales. "Va a ser un parteaguas, es ellibro de texto que van a tomar de aquí en adelante muchas organizaciones criminales que tengan esta capacidad de despliegue para evitar detenciones. Antes lo que se hacía eran los ataques directos contra las fuerza armadas para evitarlas, ahora ya saben que pueden amenazar a la población civil y que el Estado va a ceder".

Antia Mendoza.
Antia Mendoza.
"Es una derrota moral para los elementos de seguridad que se suma a la derrota que sentimos como mexicanos, es la declaración de una derrota del Estado ante la delincuencia, estamos de rodillas ante ellos" .

Las detenciones y posteriores liberaciones son la moneda corriente, explica Mendoza, que ha puesto en crisis permanente el interior de los cuerpos de seguridad. "Yo quisiera que la gente se pudiera poner en el papel de un policía o militar que arriesga su vida para detener a alguien y luego esa persona es liberada. Es una derrota moral para ellos, que se suma a la derrota que sentimos como mexicanos, es la declaración de una derrota del Estado ante la delincuencia. Estamos de rodillas ante ellos con la decisión que se tomó ayer".

Para Chévez, en cambio, la liberación de Ovidio Guzmán era la única opción del Gobierno: "era eso o enfrentar la pérdida de vidas de gente inocente", sostiene.

Los posibles caminos

El empoderamiento de la Guardia Nacional, las policías estatales, el Ejército y la Marina es la primera acción que Chévez enumera como prioritarias para la actual Administración. "Para que ellos hagan lo que saben hacer, que es controlar el territorio y ejercer la potestad que tiene el Estado del uso de la fuerza", agrega.

Antia Mendoza alude a la necesidad de un análisis autocrítico del Gabinete de Seguridad e incluso de su reconfiguración, luego que desde lo acontecido en el estado de Sinaloa, numerosas voces han pedido la renuncia de Durazo y Sandoval. "Es importante que ellos revisen si son capaces de afrontar un encargo como que el que tienen y si no que también el presidente rectifique en esa designación".

Daniela Malpica.
Daniela Malpica.
"Las condiciones por las que atraviesa México, hacen necesario solicitar auxilio internacional, además de seguir abogando por la instauración de mecanismos extraordinarios de justicia transicional".

Considerando que los hechos en Culiacán asemejan a un conflicto armado, explica Malpica, se podría pedir ayuda a Naciones Unidas. "Las condiciones por las que atraviesa México, hacen necesario solicitar auxilio internacional, además de seguir abogando por la instauración de mecanismos extraordinarios de justicia transicional, mecanismos que nos permitan acercarnos a la verdad y a un grado de justicia".

Chévez, en contraparte, cree que el Estado mexicano no ha llegado al punto en que sea necesaria la intervención de organismos internacionales. "No creo que haya perdido todavía el control, creo que el Estado tiene las capacidades para recuperarlo en varias partes de México".

Paola Morales

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