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Solo se comunicaba con los ojos: una mujer sufre una extraña parálisis general tras consumir opioides y cocaína

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Durante dos semanas, una estadounidense padeció el síndrome de enclaustramiento antes de fallecer.
Solo se comunicaba con los ojos: una mujer sufre una extraña parálisis general tras consumir opioides y cocaína

Una mujer de 51 años de Maryland (EE.UU.) contrajo en 2015 el raro síndrome de enclaustramiento tras consumir opioides y cocaína, lo que le causó una parálisis general que afectó a todo su cuerpo menos a los ojos, según un artículo publicado el pasado 19 de noviembre en 'Journal of Medical Case Reports'.

El estudio detalla que la mujer, que padecía sobrepeso, fue llevada al hospital por su novio después de notar que le costaba hablar con fluidez. Tras someterse a análisis, los médicos comprobaron que la mujer, que tenía las pupilas dilatadas, había consumido cocaína horas después de haber tomado opioides y benzodiazepinas.

Aunque la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la temperatura corporal eran normales para una persona de su edad y peso, decidieron sedarla e ingresarla en el hospital. Poco después se recuperó, pero a partir de ese momento su salud empezó a deteriorarse. Al cabo de tres días apenas podía mover sus extremidades, quedando finalmente paralizada de pies a cabeza, a excepción de los ojos.

Tras someterla a una tomografía computarizada, se observó que la sangre había dejado de fluir a través de su arteria basilar, responsable de bombear toda la sangre del cuerpo. El equipo médico cree que la paciente sufrió un derrame cerebral tardío a causa del consumo de cocaína, por lo que le diagnosticaron el síndrome de enclaustramiento. Dos semanas después, la mujer falleció.

En la conclusión del artículo, los expertos solicitan que, teniendo en cuenta que la cocaína es la segunda droga más consumida en EE.UU. —solo por detrás de la marihuana—, esta sustancia sea reconocida como una posible causa de dicho síndrome.

Esta enfermedad, rara vez producida por culpa de un derrame cerebral, hace que la persona que la sufre no pueda mover ningún músculo a excepción de los ojos mediante movimientos oculares verticales, lo que le impide comer por la boca y le obliga a estar postrada en la cama. Sin embargo, el paciente está consciente y puede ver y oír con normalidad.

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