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Cámara de Representantes de EE.UU. aprueba el tratado T-MEC

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El proyecto del acuerdo comercial pasará al Senado estadounidense, en donde se prevé que sea aprobado hasta 2020.

La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó este jueves por mayoría el tratado de libre comercio T-MEC. 

Con 385 votos a favor y 41 en contra, el órgano legislativo aprobó el acuerdo comercial entre México, Canadá y EE.UU.

Para ser ratificado, el proyecto del acuerdo comercial pasará al Senado estadounidense, en donde se prevé que sea aprobado hasta 2020. No obstante, tanto republicanos como demócratas han dado el visto bueno al T-MEC. 

Reacciones

Los legisladores de ambos partidos se adjudicaron la victoria sobre la aprobación del acuerdo comercial de Norteamérica.

En su cuenta de Twitter, el Partido Republicano lo calificó como una victoria del mandatario estadounidense, Donald Trump, y de paso acusó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, del Partido Demócrata, de retrasar el proceso.  

"#USMCA [T-MEC, en español] estuvo en el escritorio de Pelosi [presidenta de la Cámara] durante más de un año mientras hacía política, en lugar de hacer lo que es correcto para los trabajadores, agricultores y familias de Estados Unidos.  Después de meses de retraso, la Cámara finalmente votó por #USMCA, una gran victoria del presidente Trump", tuiteó el Partido Republicano.

"Con la aprobación [...] de una versión de USMCA ampliamente mejorada y ejecutable, reemplazamos un acuerdo comercial profundamente defectuoso y establecemos estándares mejorados para todos los futuros acuerdos comerciales de EE.UU.", dijo el congresista Richard E. Neal, del Partido Demócrata. 

El secretario de Estado, Mike Pompeo, destacó la aprobación porque representa un "hito histórico" en las relaciones comerciales con México y Canadá. "Nos permitirá trabajar de manera más efectiva para lograr la prosperidad económica de nuestras naciones", tuiteó.

Por su parte, el representante comercial de EE.UU., Robert Lighthizer, señaló en un comunicado de prensa que la aprobación del T-MEC, con un apoyo bipartidista tan grande, es muestra del éxito del presidente Trump para cambiar "la política comercial de Estados Unidos para que funcione en beneficio de los trabajadores, agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses". 

Según Lighthizer, el T-MEC ayudará a crear entre 176.000 y 589.000 empleos estadounidenses, aumentando "sustancialmente el crecimiento económico". 

La aprobación del T-MEC fue bien recibida por México, el único país que ha ratificado el acuerdo comercial. A través de su cuenta de Twitter, el presidente Andrés Manuel López Obrador destacó que el acuerdo comercial es "benéfico para el pueblo de Canadá, EE.UU. y para nosotros, los mexicanos".

"Estamos bien y de buenas", dijo el mandatario en un video. 

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, tildó el trámite legislativo de una "buena noticia", que termina con una fase de incertidumbre. "Con la aprobación del TMEC está por iniciar nueva etapa de inversión y crecimiento para México", destacó. 

Por su parte, el principal negociador del Gobierno de México, el subsecretario para América del Norte Jesús Seade, señaló que tras un año de discusión, el T-MEC es un "mucho mejor tratado" para los tres países involucrados, y que augura "mayor compromiso y cumplimiento de ambos partidos en EE.UU.".

Negociaciones

Tras más de un año de intensas negociaciones, el 10 de diciembre pasado, funcionarios de México, Canadá y EE.UU. firmaron una nueva versión del T-MEC, en un evento en el Palacio Nacional de Ciudad de México.

Este acuerdo "fortalece la cooperación para el desarrollo y permite enfrentar de mejor manera problemas sociales como el fenómeno migratorio", dijo, entonces, López Obrador.

El Gobierno del país latinoamericano aceleró el paso en la ratificación del T-MEC y el jueves pasado fue aprobado por el Senado mexicano con una amplia mayoría. Sin embargo, el viernes 13, se reavivó la tensión cuando el Congreso estadounidense comenzó a discutir la iniciativa HR5430, con la cual se pretendía el establecimiento de cinco agregados diplomáticos laborales de EE.UU. en México.

El Gobierno de López Obrador se opuso rotundamente, al considerar que la Administración de Donald Trump no cumplía con lo acordado en la negociación del T-MEC.

La molestia del país latinoamericano fue calmada por Lighthizer, quien respondió en una carta dirigida a Seade que los agregados del Departamento de Trabajo estadounidense se someterían a las leyes mexicanas, buscarían "colaborar con sus contrapartes, trabajadores y grupos de la sociedad civil mexicanos en la implementación de la reforma laboral mexicana" y, sobre todo, que no eran "inspectores laborales". 

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