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Vinicultores de EE.UU. y España instan a cesar la guerra de tarifas al vino

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Las organizaciones del sector más prestigiosas de los dos países, la Federación Española del Vino y Wine Institute, indicaron que las barreras "actúan como impuestos adicionales" contra consumidores y productores a ambos lados del Atlántico.

Las bodegas de España temen grandes pérdidas en su participación en el mercado estadounidense si EE.UU. fija nuevos aranceles al vino europeo, tal y como ha prometido Donald Trump, que ya impuso tarifas del 25% contra esta exportación española en octubre.

Así, un comunicado de la Federación Española del Vino (FEV) indica que casi el 90% de sus asociados temen que la nueva ola de aranceles les afectará "gravemente".

"En mayor o menor medida, todas las bodegas han manifestado pérdidas en su facturación del mes de noviembre de 2019 en comparación con el mismo mes del año anterior y coinciden en que, de mantenerse esta medida durante seis meses (hasta abril de 2020), sufrirían una pérdida en las ventas que podría oscilar entre un 35% y un 50%", señala la organización.

No obstante, los productores de vino de EE.UU. tampoco celebran los aranceles concebidos por la administración Trump. En un comunicado conjunto, la FEV y la organización de promoción vinicultora estadounidense Wine Institute rechazan las tarifas y exigen la eliminación mutua de las barreras.

"Los aranceles aumentan los costes y actúan como impuestos adicionales que los consumidores y las empresas estadounidenses y europeas pagan en cada eslabón de la cadena de valor. La imposición de aranceles como represalia crea incertidumbre económica y resulta en despidos, inversiones diferidas y aumentos de precios en los mercados de forma transversal", advierten las organizaciones.

"Escenario incierto"

Diego Alfredo Ribbert, enólogo y propietario de las bodegas Legado de Orniz, en la provincia española de Valladolid, confirmó a RT que el sector espera "una fuerte caída" si la Casa Blanca sube los aranceles. Al mismo tiempo, indicó que la incertidumbre que rodea la posible decisión de Trump crea un "escenario incierto".

"Es casi imposible pronosticar o adelantar algún resultado o alguna situación que uno pueda predecir, así que sin lugar a dudas hoy ya tenemos consecuencias. Esta reacción hace que se paralicen muchas situaciones", señaló Alfredo Ribbert.

"Esto nos lleva justamente a reprogramar todo el plan de producción y de comercialización que años atrás o en otros escenarios sería fluido y lo cual nos permitía crecer y seguir adelante", explicó, y advirtió que el terreno de los vinicultores españoles en el mercado estadounidense va a ser ocupado por productores de otros países, entre ellos Chile y Argentina.

Primera ola de aranceles

El 2 de octubre, EE.UU. anunció aranceles de hasta el 25% contra varias mercancías de la Unión Europea. Algunos de los productos afectados son suéteres, jerséis y prendas de lana y de cachemira procedentes de Reino Unido; vino, queso y aceitunas de Francia y España; varios quesos de Italia; salchichas y otros productos europeos elaborados con carne de cerdo —menos el jamón—; café y componentes de cámaras fotográficas de Alemania; y otros muchos.

Washington tomó esta decisión como respuesta a los subsidios que algunos Gobiernos europeos concedieron a la aeronáutica Airbus —competidora directa de la norteamericana Boeing— porque estima que estas medidas dañarán a la economía norteamericana por 11.200 millones de dólares anuales.