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NYT: Boeing silenció su responsabilidad por el fallo de un sensor en un siniestro aéreo de 2009

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El diario neoyorquino analizó los informes del accidente del Boeing 737 NG en Ámsterdam, algunos confidenciales, y encontraron chocantes paralelismos con los posteriores siniestros de 737 MAX.
NYT: Boeing silenció su responsabilidad por el fallo de un sensor en un siniestro aéreo de 2009

Boeing logró ocultar su parte de responsabilidad y echar toda la culpa a los pilotos muertos por el mortífero accidente aéreo de su avión 737 NG, operado por Turkish Airlines, que se estrelló cerca de Ámsterdam en 2009, revela The New York Times tras analizar la documentación relacionada con la investigación del siniestro, que dejó nueve muertos y más de 80 heridos.

Según el periódico, a la tragedia también contribuyeron las "arriesgadas elecciones de diseño y evaluaciones de seguridad deficientes" de la compañía, algo que quedó excluido del informe final de la Junta de Seguridad de los Países Bajos o apenas fue mencionado bajo la presión del equipo de Boeing y de funcionarios federales estadounidenses, que se empeñaron en silenciar determinados detalles técnicos.

Así, tanto en el accidente de Turkish Airlines como en los más recientes protagonizados por Boeing 737 MAX en Indonesia y Etiopía, la falla de un solo sensor provocó el fallo de los sistemas de las aeronaves y la compañía no proveyó a los pilotos de información que podría haberles ayudado a reaccionar debidamente ante los fallos de este tipo y evitar las catástrofes.

En los dos accidentes del modelo MAX, que tuvieron un saldo de 346 muertos, un sensor del ángulo de ataque que funcionó mal activó el sistema de control de vuelo, que inclinó el avión hacia abajo al recibir datos erróneos, mientras que en el vuelo de Turkish Airlines, un sensor de altitud hizo que otra computadora rebajase la velocidad de la aeronave justo antes del aterrizaje, determinaron los periodistas.

The New York Times también obtuvo una copia del informe de Sidney Dekker, experto en seguridad aérea contratado por los investigadores neerlandeses para analizar las circunstancias del accidente de 2009. Su trabajo, en el que se acusa directamente a Boeing de intentar desviar la atención de sus "deficiencias de diseño" y otros errores con recomendaciones para que los pilotos fuesen más vigilantes y declaraciones "apenas creíbles", nunca se llegó a hacer público.

La Junta de Seguridad neerlandesa, además, borró o modificó los resultados de su propia investigación sobre el siniestro que apuntaban a problemas de la aeronave, mientras que las referencias al trabajo de Dekker fueron breves o imprecisas, según comentaron al medio varios experimentados expertos en seguridad de la aviación que leyeron tanto el informe oficial como el de Dekker.

El asesor académico de Dekker, David Woods, comentó al periódico neoyorquino que el problema experimentado con un solo sensor debería haber disuadido a Boeing de usar un diseño similar para el posterior modelo MAX, pero, en lugar de esto, "el problema fue enterrado".