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Las víctimas de la violencia en México se movilizan para exigir una "política de justicia y paz"

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La 'Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz' partirá este jueves de La Paloma de la Paz, en la ciudad de Cuernavaca, y culminará a mediodía del domingo 26 en Palacio Nacional, en Ciudad de México.
Las víctimas de la violencia en México se movilizan para exigir una "política de justicia y paz"

En marzo de 2011, Javier Sicilia abandonó la poesía después de enterarse de que su hijo Juan Francisco había sido asesinado en el estado de Morelos, junto con otras seis personas. El poeta perdió las palabras para describir el dolor por esa pérdida, pero la tragedia no pudo ahogar su voz. Convocó a una movilización ciudadana a nombre de las víctimas de la llamada 'guerra contra el narcotráfico' y desde ese momento fue el faro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Nueve años después, Sicilia volvió a convocar a una gran movilización, la 'Caminata por la Verdad, la Justicia y la Paz', que partirá este jueves a las 09:00 horas (local) de La Paloma de la Paz, en la ciudad de Cuernavaca, y culminará a mediodía del domingo 26 en el Palacio Nacional de Ciudad de México, la sede del Ejecutivo. 

En este tiempo, México ha superado año con año los índices históricos de violencia y una nueva tragedia —la que vivió la familia de su amigo y compañero de lucha, Julián LeBarón— volvió a sacudir al poeta. "¿No es tiempo de que el pueblo de México vuelva a congregarse para sentar al poder, no a exigirle, sino a obligarlo a realizar una verdadera política de verdad, justicia y paz, por la que tú y tantos otros hemos luchado sin descanso?", preguntó a Julián en una carta publicada dos días después de que hombres armados asesinaran a seis niños y tres mujeres de las familias Langford y LeBarón, en Bavispe, Sonora.

Una vez más, el llamado de Sicilia encontró eco en Julián LeBarón y en decenas de colectivos de víctimas de la violencia en México que se apuntan a marchar el fin de semana, pero no tuvo efecto en el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien aseguró que las puertas del Palacio Nacional estarán abiertas, pero que él no los recibirá "para no hacer un 'show'" ni dañar "la investidura presidencial".  

Las declaraciones del mandatario fueron rechazadas por el líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, un colectivo que nació recogiendo las historias de las numerosas víctimas que se acumulaban en el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). "Si la tragedia de las víctimas, la sangre del país, el sufrimiento del país es un 'show', es un desdén muy desafortunado", dice Sicilia en entrevista telefónica con RT.

Javier Sicilia, poeta y activista.
Javier Sicilia, poeta y activista.
Si la tragedia de las víctimas, la sangre del país, el sufrimiento del país es un ‘show’, es un desdén muy desafortunado

Sicilia pide a López Obrador atender la emergencia nacional en la que se encuentra México y recuerda que el país latinoamericano vive una "tragedia humanitaria", con más de 300.000 asesinatos desde 2006, más de 61.000 desaparecidos, y más de 330.000 desplazados internos por la violencia.

"Es por eso también este llamado, no solo es al presidente, es a la sociedad entera. Si seguimos normalizando el horror, normalizando el crimen, simplemente nos estamos convirtiendo en una especie de ganado bovino, que en algún momento esperemos que no nos toque [la violencia]", dice. 

Estado "rebasado"

Para el 'faro' del Movimiento por la Paz, el Estado mexicano debe reconocer que está rebasado y que necesita urgentemente una agenda de justicia transicional, con una gran Comisión de la Verdad y un Mecanismo Extraordinario de Justicia, dos instituciones que no contempla la propuesta de Gobierno de López Obrador y que para el colectivo son claves para revertir las actuales instituciones, "capturadas por el crimen organizado", según explica Sicilia.  

El llamado urgente de Sicilia encuentra eco en un país en donde se resuelven solo 1 de cada 10 homicidios dolosos, según cifras de la organización Impunidad Cero. 

"Si no pueden entender que ya estamos rebasados y que necesitamos apoyo internacional y una verdad que pueda desmontar esto, como sucedió en Perú, Colombia y Sudáfrica, pues difícilmente vamos a poder salir de esto", dice Sicilia, y advierte que de no atenderlo, la realidad terminará por "aplastar el gran intento de transformación" que encabeza López Obrador. 

El escritor ha encarado a mandatarios por no situar la agenda de Justicia en el centro. Sin embargo, también besó en la mejilla a Calderón Hinojosa, al expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) e intentó hacerlo en 2012 con López Obrador, pero el actual mandatario no se dejó. "Cuando yo beso, cuando abrazo, es un llamado a esa unidad y la fraternidad y a poner de lado nuestras diferencias para sanar la casa", explica.

Tanto Sicilia como López Obrador son admiradores y creyentes de Jesucristo, repiten continuamente las palabras "paz" y "justicia", pero no concuerdan en la forma de llegar a estas. Para ese colectivo, el mandatario mexicano traicionó sus promesa de campaña de dar un giro a la llamada 'guerra contra el narcotráfico' cuando anunció la creación de la Guardia Nacional, una institución policial, armada y civil.

Diferencias a un lado

No obstante, Sicilia hace un llamado a poner entre paréntesis las diferencias y, en cambio, dar "prioridad a la Nación, la verdad, la justicia y la paz", con el objetivo de construir "ese suelo democrático que ahorita no existe". 

Javier Sicilia, poeta y activista.
Javier Sicilia, poeta y activista.
Necesitamos poner entre paréntesis nuestras diferencias y poner como prioridad la nación, la verdad, la justicia y la paz, que permita construir ese suelo democrático que ahorita no existe

Como desde hace casi nueve años, las razones por las que Sicilia encabeza una movilización nacional contra la violencia no han cambiado. Aún le duele en el alma lo que sucede en México, aunque admite que se levanta gracias al amor que siente por su hijo, por los muchachos que murieron con él y por las víctimas de este país.

"No me interesa trabajar como defensor de derechos humanos, soy un poeta, me ha tocado ser la voz de una tribu doliente y vuelvo otra vez a salir con esa voz para que de aquí emerja, junto con los expertos, las organizaciones, las iglesias, el presidente, los gobernadores, una verdadera política de Estado que nos una y que realmente le ponga un alto [...] a la violencia tan terrible que día con día estamos padeciendo", dice. 

José Beltrán

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