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Temor en las fronteras entre la UE y Reino Unido por el impacto del Brexit en el tránsito y el comercio

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Tanto Irlanda del Norte y la República de Irlanda como Gibraltar y las localidades colindantes de España se aproximan a la noche de la división con mucha inquietud sobre el futuro.

Reino Unido se prepara para abandonar la Unión Europea a partir de la medianoche del próximo viernes. El Parlamento Europeo dio su luz verde definitiva a este paso y como gesto de adiós, los eurodiputados entonaron este miércoles una popular canción de despedida escocesa.

No obstante, la parte difícil empieza ahora para muchos: desde las futuras relaciones entre Bruselas y Londres hasta cruzar una frontera que hasta ahora era invisible. Los 500 kilómetros de frontera entre el Reino Unido y la UE se convirtieron en uno de los principales escollos en las negociaciones sobre el Brexit.

Uno de sus tramos pasa por la granja de David, una propiedad que tiene la mitad de su territorio en la británica Irlanda del Norte y la otra mitad en la República de Irlanda, país que permanece en el bloque comunitario.

Granja dividida

"Nunca aparecen los políticos", se queja el granjero. "Nadie cerca de esta frontera me pregunta qué pienso sobre esta situación". En su opinión, poner una frontera dura y dividir nuevamente Irlanda podría traer la violencia de vuelta, aunque confía en que no se produzca ningún cambio sustancial.

La mayoría de los granjeros de la región limítrofe votó a favor de la permanencia en la Unión Europea. David también lo hizo, y sostiene que Londres se ha olvidado durante décadas de los norirlandeses, al tiempo que afirma que el apoyo de Bruselas ha supuesto un gran beneficio para la zona.

La región tenía a su propio eurodiputado, gracias al cual los vecinos podían abogar por mejores subvenciones y subsidios para Irlanda del Norte.

El viernes a las 11 de la noche, hora local, el Brexit será una realidad, pero aquí son conscientes de que la salida es más simbólica que real, porque aún quedan muchos meses de negociación para que se hagan palpables los cambios.

El paso fronterizo en este tramo no tiene ningún tipo de control, pero muchos temen que vuelvan los carteles de advertencia de los años 1960 y las leyes aduaneras con una frontera mucho más burocrática y políticamente mucho más compleja.

La incógnita de Gibraltar

A través del punto fronterizo entre España y Gibraltar pasan cada día miles de personas. Casi la totalidad de los habitantes del Peñón, perteneciente a Reino Unido, votó contra el Brexit. Por el momento, es una incógnita qué sucederá con la circulación de personas y bienes después de la ruptura. Lo que sí es seguro es que cualquier decisión tendrá una repercusión directa en la vida de los habitantes de la zona.

Su extensión no alcanza los siete kilómetros cuadrados. Pero el ritmo frenético de sus calles lo delata. Gibraltar es un punto de encuentro y también un objeto histórico de disputas. Cuando finalmente este sábado se haya consumado el divorcio entre la Unión Europea y Reino Unido, dependerá del diálogo político que la moneda caiga de una cara u otra.

"Nos complementamos tanto esta parte de Gibraltar como la parte de España, tanto los profesionales como la alimentación, la construcción, en todo", afirma Carmen Vázquez, quien lleva 10 años cruzando la frontera a diario. "Lo que necesitan aquí y no lo tienen, pues lo cogen de España. Es mucho más fácil y más rápido que traerlo de otro sitio".

Inmediatamente después del Brexit comenzará un periodo de transición. Madrid, Bruselas y Londres trazarán sus respectivas líneas rojas sobre las relaciones futuras, y Gibraltar será uno de los ejes.

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