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Le entregan el supuesto cuerpo de su hijo desaparecido, lo entierra y luego se entera que el joven está vivo

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La Fiscalía Regional Oriente de Morelos entregó supuesto cuerpo de Jonathan Martínez Carvajal a sus hermanos, pero los familiares advierten que no los dejaron identificarlo.
Le entregan el supuesto cuerpo de su hijo desaparecido, lo entierra y luego se entera que el joven está vivo

Una madre que buscaba a su hijo desaparecido en México fue notificada sobre el hallazgo del cadáver, por lo que las autoridades entregaron los restos y los familiares realizaron el funeral. Sin embargo, dos semanas después de enterrarlo, descubrieron que el joven estaba vivo. 

El pasado 15 de enero, las autoridades del estado de Morelos le notificaron a Felicitas Tijera Carvajal que habían encontrado un cadáver que supuestamente pertenecía a su hijo, Jonathan Martínez Carvajal, quien se encontraba desaparecido desde octubre de 2019. 

Los hermanos de Jonathan acudieron al Servicio Médico Forense (Semefo) de la Fiscalía Regional Oriente de Morelos, ubicada en la ciudad de Cuautla. Sin embargo, las autoridades no les permitieron identificar el cuerpo de su familiar. 

A los hermanos les entregaron el supuesto cuerpo de Jonathan en una caja sellada herméticamente, por órdenes de la Fiscalía. Sin poder identificar a su familiar, realizaron el funeral.

Sin embargo, el sábado pasado, Felicitas Tijera descubrió que Jonathan estaba vivo y se encontraba internado en un centro de desintoxicación de Alcohólicos Anónimos, por lo que el cadáver que enterró no era de su hijo. 

El abogado de la familia, Miguel Ángel Rosete, contó a medios locales que Tijera se encuentra feliz porque su hijo está vivo. No obstante, también está "muy consternada porque desconoce a quién enterró, a quién inhumó, a quién lloró". 

El defensor aseguró a medios locales que si la Fiscalía hubiera permitido a los familiares identificar el cuerpo, en ese momento hubieran descubierto que no se trataba de Jonathan porque tiene rasgos físicos muy identificables, como una cicatriz muy grande en el abdomen, un tatuaje en el brazo y una lesión en el glúteo, que son notorias a simple vista.

Respuesta de la Fiscalía

Este martes, la Fiscalía General de Morelos ofreció una versión distinta para explicar la entrega del cuerpo que fue enterrado por la familia Carvajal. 

La dependencia aseguró en un comunicado de prensa que la noche del 14 de febrero realizaron el levantamiento del cuerpo de un hombre en calidad de desconocido, que falleció por infarto agudo al miocardio, según la necropsia realizada. 

Según la versión de la Fiscalía, ante la imposibilidad de localizar a los familiares de la persona fallecida, trasladaron los restos a las instalaciones del Servicio Médico Forense para su preservación. En las primeras horas del 16 de enero, se presentaron ante la Fiscalía Regional Oriente dos hombres que dijeron ser el hermano y el medio hermano de la persona fallecida.  

"Ambas personas ingresaron al anfiteatro en donde reconocieron, sin temor de equivocarse, el cuerpo como el de su hermano, por lo anterior, aproximadamente a las 03:00 horas (local) declararon ante el Ministerio Público el reconocimiento que realizaron, afirmando en todo momento que se trataba de su familiar", señaló la dependencia, agregando que los familiares entregaron completa la documentación para que les fueran entregados los restos. 

La Fiscalía Regional se comprometió a realizar las acciones "para la recuperación de los restos" que fueron enterrados y a localizar a los familiares de la víctima. 

Prácticas forenses

El caso de Jonathan Martínez ilustra la falta de protocolos forenses y de una adecuada identificación de cuerpos en muchas de las fiscalías del país. La Fiscalía General de Morelos fue muy criticada en 2014, durante el Gobierno del perredista Graco Ramírez, porque enterró en una fase clandestina de Cuautla un total de 119 cuerpos sin identificar y sin avisar a sus familiares. Tres años después, las autoridades de Morelos inhumaron al menos 45 cadáveres más de forma ilegal en el panteón municipal de Jojutla. 

La crisis de seguridad que vive el país latinoamericano ha evidenciado a las instituciones mexicanas, en este caso en la identificación de restos humanos. Entre el 1 de diciembre de 2018 y el 31 de diciembre de 2019, el Gobierno federal reportó 873 fosas clandestinas en el país, de donde se exhumaron 1.124 cuerpos. De este número, solo 395 han sido identificados y únicamente 243 han sido entregados a sus familiares.

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