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Sucesora de Merkel no buscará la Cancillería y dimitirá de la CDU por los vínculos de su partido con la ultraderecha: ¿quién se postulará a canciller?

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La rama local de la Unión Demócrata Cristiana en Turingia se alió con Alternativa para Alemania para elegir al primer ministro del estado, provocando una cascada de dimisiones, entre ellas la de Annegret Kramp-Karrenbauer.
Sucesora de Merkel no buscará la Cancillería y dimitirá de la CDU por los vínculos de su partido con la ultraderecha: ¿quién se postulará a canciller?

La líder de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU, por sus siglas en alemán), Annegret Kramp-Karrenbauer, anunció que no participará en la carrera a la Cancillería del país, prevista para otoño de 2021, y que dejará la presidencia de su partido.

"No me postularé para canciller", dijo Kramp-Karrenbauer, conocida popularmente como AKK, en una conferencia de prensa este lunes en la que explicó su decisión por su "intención de fortalecer la CDU", según informa Reuters. La política se hizo con la dirección del partido en diciembre del 2018 tras recibir el apoyo de la canciller Angela Merkel.

"La separación de la Cancillería y la presidencia del partido, la pregunta abierta sobre quién se convertirá en candidato a canciller, debilita la CDU en un momento [en el que] Alemania necesita una CDU fuerte", aseveró Kramp-Karrenbauer. Asimismo, opinó que la decisión "no tiene impacto en la estabilidad de la gran coalición" de la CDU y los socialdemócratas (SPD).

Horas después, Merkel aceptó la dimisión. "La asumo con el mayor respeto, pero también digo que lamento su decisión. Imagino que no ha sido fácil", comentó la canciller durante una comparecencia conjunta con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, recoge DW.

Aunque explicada por motivos a largo plazo, la dimisión de AKK coincidió con un gran escándalo en el estado de Turingia.  Caracterizado por los medios como "un terremoto político", esta crisis estalló la semana pasada y está lejos de apaciguarse.

¿Repetición de 1930?

Todo empezó en octubre, cuando el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) ganó más del 23 % de los votos en las elecciones al Parlamento del estado de Turingia, en el este de Alemania. Como resultado, recibió 22 escaños, convirtiéndose en la segunda fuerza política del 'Landtag' local, superado solo por el partido de izquierda Die Linke, representado por 29 diputados. La CDU obtuvo 21 asientos en la cámara. El resto de escaños se repartieron entre los verdes, los socialdemócratas y el Partido Democrático Libre (FDP, por sus siglas en alemán).

La elección del primer ministro del estado tuvo lugar el pasado miércoles. La rama local de la CDU decidió votar en contra de la reelección de Bodo Ramelow, de Die Linke, que gobernaba la región desde 2014, y optó por su oponente Thomas Kemmerich, del FDP, quien también contó con el apoyo del AfD. Tras esta ruptura del 'cordón sanitario' a la ultraderecha, Kemmerich ganó por un solo voto.

Ramelow criticó duramente lo ocurrido y lo comparó con una elección similar que tuvo lugar en Turingia hace justo 80 años y se convirtió en un antecedente del ascenso de los nazis al poder.

"Logramos el mayor éxito en Turingia. Allí somos realmente el partido decisivo hoy. [...] Los partidos en Turingia que anteriormente formaron el Gobierno no pueden obtener una mayoría sin nuestra participación", citó el político en un tuit, posteriormente eliminado, unas palabras de Adolf Hitler escritas el 2 de febrero de 1930.

Reducir los daños

Las cúpulas tanto de la CDU como del FDP se distanciaron de esa alianza con el partido ultraderechista, sospechado por las autoridades de extremismo y de simpatías hacia los nazis.

Así, Merkel tildó lo sucedido de "un mal día para la democracia". "Este hecho es inexcusable y, por lo tanto, el resultado debe ser revertido", dijo la canciller en una conferencia de prensa durante su visita a Sudáfrica. Sus palabras vinieron acompañadas de la destitución del comisionado federal para los estados del Este, Christian Hirte, que se produjo después de que este felicitara a Kemmerich por su elección.

Por su parte, el FDP anunció el sábado la dimisión inmediata de Kemmerich. "La elección del primer ministro en Turingia con una mayoría que solo se logró mediante los votos de AfD es un proceso imperdonable", cita el periódico Die Zeit un comunicado del grupo parlamentario.

Para tratar de limpiar la reputación de la CDU, Kramp-Karrenbauer viajó hasta Turingia, donde, tras reunirse durante más de cinco horas con la rama local de su partido, fracasó en su intento de convencerla de la necesidad de una repetición de elecciones, lo cual inmediatamente debilitó su autoridad.

"AKK ahora enfrenta un momento difícil: si no puede hacer frente a esta crisis, ¿cómo puede dominar las crisis como canciller?", se preguntaba el pasado sábado la revista Der Spiegel.

Los aliados de Kramp-Karrenbauer también criticaron a la política. En una entrevista a Die Welt, el jefe del grupo parlamentario del SPD, Carsten Schneider, acusó a AKK de "ser una reina sin país" y aseveró que, a diferencia de Merkel, "casi no puede hacer" nada para corregir la situación.

¿Qué pasará con la CDU?

Aunque hasta hora ningún político de la CDU ha anunciado su intención de liderar el partido, Der Spiegel señala que entre las figuras que pueden suceder a AKK se encuentran:

  • Markus Söder, primer ministro de Baviera: aunque anunció previamente que no busca liderar el partido, la revista sugiere que podría cambiar de parecer;
  • Friedrich Merz, exjefe del grupo parlamentario y segundo posicionado en las primarias de diciembre 2018;
  • Armin Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia;
  • Jens Spahn, ministro de Salud de Alemania.

La capacidad de la CDU para mantener su orientación centrista actual es una de las preguntas que se plantean en estos momentos. Así, la jefa de Die Linke, Katja Kipping, afirmó que "el mérito de AKK fue que mantuvo a la Unión delimitada por la derecha, preservando así su alma", considerando que la elección del próximo líder cristianodemócrata supondrá "un conflicto de direcciones".

Sus preocupaciones se ven corroboradas por la rama conservadora de la CDU, Unión de Valores, cuyo líder, Alexander Mitsch, señaló este martes que su posición será crucial para el nuevo liderazgo. "Sabemos que […] somos importantes para el partido. Sin nosotros, el partido no podrá ganar elecciones en el futuro", afirmó el conservador un día después de apoyar la candidatura de Merz.

RT