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Alberto Fernández dice que no podrá reunirse con Bolsonaro el 1 de marzo en Montevideo

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El mandatario argentino no concurrirá a la asunción del presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou, jornada propuesta por su par brasilero para reunirse.
Alberto Fernández dice que no podrá reunirse con Bolsonaro el 1 de marzo en Montevideo

Finalmente, el mandatario argentino, Alberto Fernández, afirmó este jueves que no podrá reunirse con su par brasilero, Jair Bolsonaro, quien había propuesto iniciar un diálogo personal durante la jornada de asunción del presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou, a la cual se esperaba que asistan ambos dirigentes.

Así, en una entrevista con Radio Rivadavia, el líder peronista explicó por qué no podrá viajar a Montevideo el 1 de marzo: "Es el discurso en la apertura de sesiones ordinarias", detalló. 

En efecto, el presidente, que asumió sus funciones el 10 de diciembre, debe acudir al Congreso para dar inicio a la labor parlamentaria, una jornada que en ese país del Cono Sur suele estar acompañada por importantes movilizaciones sociales. Al mismo tiempo, aclaró: "Si no puedo viajar ese día, iré al siguiente".

Mejorar las relaciones 

Las declaraciones de Fernández se produjeron a tan solo unas horas de que Bolsonaro expresara públicamente su intención de reunirse con ese jefe de Estado en territorio uruguayo. De hecho, el exmilitar había recibido este miércoles al canciller argentino, Felipe Solá, a quien le manifestó su intención conciliatoria, para mejorar el vínculo diplomático con su principal socio comercial.

"Fue una iniciativa del presidente Bolsonaro, que quiere hacer un aparte con el presidente Fernández", confirmó a la prensa ese ministro de Relaciones Exteriores.

Por otro lado, en aquella reunión, Brasil se comprometió a evaluar un posible apoyo a Buenos Aires para plantearle al Fondo Monetario Internacional (FMI) una renegociación de la deuda contraída durante el Gobierno de Mauricio Macri, por casi 57.000 millones de dólares. 

Un vínculo conflictivo

Antes de que Fernández asumiera la Presidencia, su par brasilero ya había manifestado públicamente sus discrepancias con aquel político. En efecto, los líderes de las economías más importantes de Sudamérica tienen raíces ideológicas opuestas. Así, uno de los principales contrapuntos entre ellos fue la prisión del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva: el argentino pedía públicamente su libertad, al considerar injusta la medida, mientras que Bolsonaro sostiene que se trata de un "corrupto". 

Con ese tono, cuando el peronista ganó los comicios, Bolsonaro opinó: "Creo que Argentina se equivocó". Entre las críticas más recientes, el líder del nuevo partido Alianza por Brasil tildó de "socialista" a la administración argentina, por declarar la doble indemnización en caso de despido: "No se puede despedir a nadie, entonces mi empresa quiebra pero no puedo despedir a nadie", ironizó. Así, este jueves sostuvo: "Quiero una Argentina fuerte, no una patria bolivariana".  

Por su parte, Fernández asume las grandes diferencias que tiene con ese jefe de Estado, pero en reiteradas oportunidades remarcó los lazos que unen a las sociedades de Argentina y Brasil: "La relación es imprescindible, indestructible y permanente", expresó. Sin embargo, durante la campaña electoral le había respondido con más dureza: "Celebro que un misógino y violento hable mal de mí". 

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