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Cómo los invasores ilegales aprovechan la cuarentena en una Amazonia brasileña blindada por el coronavirus

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La invasión de extractores ilegales de oro o madera amenaza a los pueblos originarios de la Amazonia, que están aislados frente a la pandemia del coronavirus. El director del IBAMA, órgano público de vigilancia ambiental de Brasil, acaba de ser despedido justo después de que realizase una expedición para expulsar a los invasores clandestinos del corazón de la selva.
Cómo los invasores ilegales aprovechan la cuarentena en una Amazonia brasileña blindada por el coronavirus

Brasil es el país con mayor número de casos positivos de covid-19 en indígenas hasta el momento: nueve contagiados dentro de las comunidades indígenas y cinco fallecidos, tres de ellos residían en tierra indígena y los otros dos estaban viviendo en la ciudad. Además, hay otros 24 casos de indígenas con sospecha de contagio y en observación, de acuerdo con los datos actualizados el sábado 11 de abril por la Secretaría de Salud Indígena (Sesai).

Los gobernadores de los estados del norte del país, principalmente el del estado de Amazonas, han activado las alarmas por el crecimiento de contagios en los últimos días también entre su población urbana, por la falta de recursos en los hospitales públicos de la región y por la amenaza que sobrevuela los pueblos originarios.

"La mayoría de las poblaciones indígenas están en el Norte, Centro y Nordeste del país, donde los servicios sanitarios son más precarios", denuncia la Asociación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB). A esta coyuntura se le suma otra característica de la región amazónica como un todo: los conflictos rurales de invasión de tierras protegidas que no han cesado con la llegada del coronavirus.

A lo largo de la historia, hemos sido víctimas de los sucesivos invasores, no solo porque usan la violencia física, armas de fuego o trabajo forzado, sino también por las enfermedades que nos han transmitido y transmiten, como la gripe, la viruela y el sarampión

Asociación de los Pueblos Indígenas de Brasil

Los cinco casos de personas de pueblos originarios fallecidos en Brasil se han dado en la Amazonia. Si bien algunos contrajeron el virus en los mismos hospitales donde acudieron inicialmente por otras enfermedades, o como resultado del contacto con otras personas contaminadas, la amenaza de contagio por la entrada de invasores que se aprovechan de la cuarentena para extraer recursos ilegalmente está más latente que nunca. Las principales motivaciones de estas personas clandestinas es la tala ilegal de madera para la venta y la búsqueda de oro, pero también hay quien captura animales salvajes para el comercio ilegal o intenta ocupar y/o deforestar una parcela de tierra de áreas ambientales o indígenas para apoderarse de ella y explotar la agropecuaria.

Los invasores son un factor de riesgo de contagio para los indígenas confinados en sus aldeas

Con las fronteras completamente cerradas para evitar cualquier entrada y salida de personas a la comunidad, los pueblos indígenas de la Amazonia brasileña se organizan colectivamente para protegerse con las herramientas que tienen a su alcance: el aislamiento y su sabiduría ancestral.

"A lo largo de la historia, hemos sido víctimas de los sucesivos invasores, no solo porque usan la violencia física, armas de fuego o trabajo forzado, sino también por las enfermedades que nos han transmitido y transmiten, como la gripe, la viruela y el sarampión", expresa en una nota pública la Asociación de los Pueblos Indígenas de Brasil (ABIB). En esta misiva, la APIB le exige al gobierno brasileño, ausente hasta el momento de la elaboración de políticas indigenistas o ambientalistas, que presente un plan de prevención para evitar los riesgos de coronavirus en los territorios indígenas. Asimismo, la Asociación exhorta a los mandatarios a considerar la vulnerabilidad de los ansiados recursos de la selva en este momento de cuarentena.

Mientras que los ojos están puestos en las emergencias sanitarias, toman impulso las invasiones ilegales en busca de madera, de oro o de tierras para cultivo. Las personas que se adentran clandestinamente en zonas de protección ambiental o en tierras indígenas no están preocupados por la cuarentena. Por este motivo, la APIB solicita con urgencia al Gobierno que garantice la protección de los territorios donde viven los indígenas, independientemente de que la tierra haya sido demarcada o no, y que evite la presencia de los invasores en busca de recursos, de los asentados ilegales que pretenden apoderarse de las tierras y de cualquier otra persona externa a la comunidad que pueda entrañar un riesgo de contagio para las poblaciones indígenas.

La cuarentena es una brecha para los invasores de la Amazonia

Las cifras de deforestación de la selva amazónica del mes marzo se han triplicado en relación con las del mismo mes de 2019, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). La incursión ilegal en la selva, ya sea para talar árboles o para extraer recursos, "aumentó por una posible expectativa de que la fiscalización ambiental no tuviese la misma capacidad durante la expansión del coronavirus y esto provocó que los indígenas estén cada vez más expuestos a estos invasores", declaró Hugo Loss, coordinador de operaciones de vigilancia del el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA), al periódico brasileño Globo, que informa del aumento de invasiones desde el inicio de la pandemia.

El IBAMA comenzó en abriluna operación para rastrear y expulsar a posibles invasores ilegales en el sur del estado de Pará, interior de la selva amazónica, donde viven más de 1.700 indígenas de las etnias Apyterewa, Trincheira Bacajá y Araweté. Cuando son localizados, los invasores huyen y el equipo del IBAMA incauta las armas encontradas, quema las maquinarias, el combustible y los campamentos improvisados que hayan podido dejar en el lugar de los hechos para dificultar que retomen las actividades. Destruyen también los accesos y puentes clandestinos construidos para infiltrarse en las áreas protegidas. La misión está siendo llevada a cabo con los máximos cuidados posibles: una cuarentena estricta de dos semanas para los agentes que vayan a adentrarse en estos territorios y, aún así, la prohibición de cualquier contacto de estos trabajadores con los pueblos originarios. 

Los Yanomami son una de las etnias que guardan el luto por la pérdida reciente de uno de sus parientes como consecuencia del coronavirus: un adolescente de 15 años que murió en el hospital de Boa Vista, capital del estado de Roraima, según apuntan las sospechas contagiado por un posible contacto con los buscadores ilegales de oro. Esta es una de las etnias de Brasil más amenazadas por la invasión ilegal. "Por primera vez un joven Yanomami fallece como consecuencia del covid-19. Por eso estamos preocupados por esta enfermedad que se aproxima en el estado de Roraima y va a entrar en nuestro territorio Yanomami. Esto es preocupante, porque nuestra tierra está invadida por buscadores de oro y las autoridades deben tomar providencias para expulsarlos", afirmó Dario Yawarioma Urihithëri, vice-presidente de la Asociación Hutukara Yanomami (HAY) y portavoz de la comunidad, al medio Amazonia Real.

Simone Eloy, indígena de la etnia Terena
Simone Eloy, indígena de la etnia Terena
Cuando Bolsonaro alega que no va a delimitar ninguna tierra indígena, está autorizando que estos territorios continúen siendo invadidos por los buscadores ilegales de oro, los madereros y la ocupación ilegal de la tierra para explotar los recursos ilegalmente

Se estima la presencia de unos 20.000 buscadores de oro infiltrados en su tierra, motivo por el que los líderes Yanomami apelan cada día para una acción del gobierno que no llega. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no se ha manifestado hasta ahora sobre la vulnerabilidad ni de los indígenas ni del medio ambiente frente al coronavirus. Si bien el presidente dijo que no se retirarían oficialmente los agentes de vigilancia, el propio IBAMA afirmó la vulnerabilidad de sus trabajadores, muchos de ellos en edades avanzadas, así como la insuficiencia de medios de intervención debido al recorte del 30% del presupuesto total de la institución. No obstante, la guinda del desequilibrio en la institución de vigilancia ambiental ha sido el despido del director de Protección Ambiental del IBAMA, Olivaldi Azevedo, anunciado hoy 14 de abril por el Ministerio de Medio Ambiente que no ha informado de los motivos. Este suceso tiene lugar justo después de que uno de los programas de mayor audiencia del canal brasileño Globo mostrase las imágenes de la misión de expulsión de invasores que acaba de tener lugar en el corazón de la Amazonia.

Bolsonaro se ha posicionado en diversas ocasiones desde su campaña electoral contra las actividades de supervisión ambiental del IBAMA, así como contra la delimitación de territorios para que vivan los pueblos originarios. "Cuando Bolsonaro alega que no va a delimitar ninguna tierra indígena, está autorizando que estos territorios continúen siendo invadidos por los buscadores ilegales de oro, los madereros y la ocupación ilegal de la tierra para explotar los recursos ilegalmente", explica Simone Eloy, indígena de la etnia Terena que trabaja como asesora de políticas indigenistas en la Cámara de los Diputados de Brasilia. "Esto genera conflictos que muchas veces acaban en muerte", añade.

Un líder indígena Guajajara fue asesinado este 31 de marzo en el estado de Maranhão por estar patrullando, junto con el grupo Guardianes de la Selva, sus tierras para evitar las incursiones clandestinas. En los últimos meses, cinco indígenas Guajajara han sido asesinados por invasores, ya que la tierra de este pueblo está siendo codiciada para la extracción clandestina de madera.

Luna Gámez

@LunaGamp

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