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Independentistas, un exministro de Sanidad y ultraderecha: ¿qué está en juego en las elecciones de Cataluña?

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De fondo se encuentra la pandemia de coronavirus, que puede amenazar tanto la participación de la ciudadanía, como, incluso, la propia constitución de las mesas electorales.

El próximo domingo 14 de febrero se celebran elecciones en Cataluña, las quintas desde 2010, unos comicios que pueden cerrar un ciclo de inestabilidad política en la región española atravesada por el movimiento independentista, que llegó a utilizar la fórmula unilateral con el referéndum independentista y la posterior declaración de independencia en 2017.

En esta ocasión los partidos independentistas llegan divididos a la cita con las urnas, sin una estrategia común como la que llevaron a las elecciones de 2017, cuando Quim Torra sucedió a Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, mientras que la formación que lidera las encuestas es el Partido Socialista, encabezado por el que ha sido el ministro de Sanidad de España durante toda la pandemia hasta que empezó la campaña electoral hace dos semanas, Salvador Illa.

De fondo se encuentra la pandemia de coronavirus, que puede amenazar tanto la participación de la ciudadanía, como, incluso, la propia constitución de las mesas electorales y que ha dado lugar a polémicas sentencias, como la que certifica que los contagiados de SARS-CoV-2 pueden ir a votar incumpliendo la cuarentena.

¿Qué se elige en estas elecciones?

En estas elecciones, en las que están llamados a votar más de 5,6 millones de ciudadanos mayores de 18 años, se eligen a los 135 diputados del Parlamento catalán. Después, los miembros del Hemiciclo procederán a elegir al presidente de la Generalitat, el Gobierno regional.

Aunque Cataluña está compuesta por cuatro provincias, el mayor peso de su población hace que en Barcelona se decidan el 63 % de los diputados, aunque sus habitantes en realidad representan el 75 % del censo.

Tras la celebración de las elecciones se dispone de un plazo de 20 días laborales para constituir la Cámara catalana. El mismo día de su constitución se celebra la votación del nuevo presidente. 

¿Quiénes son los candidatos?

Con la excepción del cabeza de cartel de Junts per Catalunya, todos los candidatos que se presentan a estas elecciones lo hacen por primera vez:

  • Carlos Carrizosa, Ciudadanos. Este licenciado en Derecho y diputado del Parlamento catalán desde 2012 aspira a repetir los espectaculares resultados de su formación en los pasados comicios, aunque los sondeos dicen que está muy lejos de lograrlo.
  • Laura Borràs, Junts per Catalunya. Fue consejera de Cultura de la Generalitat entre 2018 y 2019. Ahora se presenta a las elecciones en nombre de Carles Puigdemont, que es el número 1 simbólico de esta formación y que se encuentra autoexiliado en Bruselas desde que llevó a cabo la declaración unilateral de independencia en 2017, por la que está pendiente de ser juzgado en España.
  • Pere Aragonés, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Es el actual presidente en funciones después de haber sustituido a Quim Torra al frente de la Generalitat, cuando éste fue inhabilitado.
  • Salvador Illa, Partido de los Socialistas de Catalunya (PSC). Con una larga carrera en el segundo plano de la política catalana, Illa era prácticamente un desconocido a nivel nacional cuando a principios de 2020 fue nombrado ministro de Sanidad, una cartera de las consideradas como menores, puesto que las competencias en esta materia están transferidas a las Comunidades Autónomas. La pandemia le ha situado como el ministro más conocido y uno de los más valorados, por lo que aceptó cambiar el Ministerio por la candidatura a presidir la Generalitat.
  • Jéssica Albiach, En Comú Podem. Esta periodista, política y activista es diputada por su formación en el Parlamento catalán desde 2015. Es presidenta de su grupo parlamentario desde 2018 y a principios de este año ganó las primarias para liderar la candidatura de su partido en estos comicios.
  • Dolors Sabater, Candidatura d'Unitat Popular (CUP). Esta docente fue alcaldesa de la ciudad de Badalona entre 2015 y 2018 y ahora aspira a mejorar los 4 diputados que obtuvo su formación en 2017.
  • Alejandro Fernández, Partido Popular (PP). Fue diputado en el Congreso entre 2011 y 2015 y a partir de entonces ha sido diputado regional en el Parlamento catalán. Espera mejorar los cuatro diputados de su partido de 2017, algo que posiblemente consiga gracias a la caída de Ciudadanos.
  • Ángels Chacón, Partit Demócrata Europeu Catalá (PDeCAT). Encabezando la formación que se encuentra en último lugar en las encuestas se encuentra la exconsejera de Empresa de la Generalitat
  • Ignacio Garriga, Vox. Dentista de profesión, lidera la primera participación del partido de extrema derecha en unos comicios catalanes.

¿Qué está en juego?

En estos comicios está en juego echar el freno a la estrategia independentista que hace una década que convulsiona la política catalana. Si Salvador Illa, abiertamente antiindependentista, lograra hacerse con la Presidencia de la Generalitat habría al menos un parón de una legislatura, cuatro años, en las pretensiones soberanistas de los partidos que han dirigido la política catalana durante los últimos dos lustros.

Sin embargo, no está claro que Illa pueda formar Gobierno. Sus socios naturales en el escenario catalán serían ERC y En Comú Podem, ambos de izquierdas, pero no parece que esa alianza se pueda forjar.

Por un lado, la suma de las tres fuerzas podría no lograr una mayoría absoluta. Por otro lado ERC se ha sumado al resto de partidos independentistas, entre los que se incluyen JunsxCat (tercero en las encuestas), PDeCAT y la CUP, en una iniciativa común. Aunque no tienen una hoja de ruta conjunta, sí han firmado todos ellos un documento en el que se comprometen a que "en ningún caso se pactará la formación de Gobierno con el PSC".

La otra opción que podría llevar a Illa a la Presidencia de la Generalitat sería un pacto con el resto de partidos no independentistas, pero es una alternativa hoy por hoy imposible, en primer lugar porque es muy posible que los números no sumen y, en segundo lugar, porque para ello deberían contar con fuerzas como Vox, incompatibles ideológicamente.

¿Qué puede cambiar?

Independientemente de cuál pueda ser la formación de Gobierno, parece claro que habrá un gran cambio en la correlación de fuerzas.

En el ámbito independentista parece que en esta ocasión ERC sobrepasará en votos y en escaños a JuntsxCat, la fuerza mayoritaria de este espectro del arco ideológico en las pasadas elecciones. Además, ambos partidos se han distanciado en su estrategia y mantienen una pugna por liderar el movimiento soberanista.

El PSC recuperará el peso que tenía en la región hace años, que se vio eclipsado por la irrupción de Ciudadanos en el escenario catalán. Por su parte, este partido podría sufrir uno de los mayores batacazos, pasando de primera fuerza a la séptima del hemiciclo.

El Partido Popular permanecerá en una posición de escasa presencia parlamentaria, pero recibiría el mayor varapalo si fuera superado por Vox, la formación de extrema derecha que con toda seguridad se estrenará en la Asamblea catalana. Además, la onda expansiva del golpe podría llegar al ámbito nacional, donde en los últimos comicios Vox ya logró arrancar un buen porcentaje de votos a los populares.

¿Qué dicen las encuestas?

Las últimas encuestas se encuentran encabezadas por el líder del PSC, el exministro Salvador Illa, con una ligera ventaja sobre ERC. Ambos partidos se encuentran seguidos muy de cerca por JxCat.

Mucho más alejado se encuentra Ciudadanos, que fue el vencedor de los comicios celebrados en 2017 con 36 escaños, 2 más que la siguiente formación política. También a distancia del trío en cabeza se encuentra En Comú Podem, una de las confluencias del partido Unidas Podemos, que se encuentra en el Gobierno de España en coalición con los socialistas del presidente Pedro Sánchez.

Vox podría llegar a convertirse en la cuarta fuerza del Parlamento catalán, mientras que la CUP y Partido Popular serían fuerzas minoritarias en el Hemiciclo.

Elecciones en pandemia

Las autoridades catalanas han sostenido que estas elecciones se celebrarán con todas las condiciones sanitarias y medidas preventivas necesarias para que la votación pueda llevarse a cabo sin riesgos por la pandemia de coronavirus.

Aún así ha levantado polémica que la Junta Electoral Central autorizase el pasado 4 de febrero que puedan ir a votar tanto las personas contagiadas de covid-19, como sus contactos, ambos colectivos que deben guardar cuarentena. El órgano electoral argumentó que privar del derecho de sufragio a esas personas excede sus competencias.

Además, durante los últimos días se han presentado más de 20.500 alegaciones para evitar estar en una mesa electoral. Así, alrededor del 25 % de los convocados para formar parte de las mesas electorales -una actividad obligatoria en España, que solo se puede evitar en supuestos contados- han solicitado eludirlo. Aunque para cada uno de los tres puestos de la mesa, presidente y dos vocales, se cuenta con dos suplentes, podría llegar a pasar que fallasen todos sus miembros y no pudiese constituirse alguna mesa. En ese caso, la ley contempla el supuesto de que ocupen los puestos de la mesa las primeras personas que acudan a votar o que se encuentren presentes en el colegio electoral.

Asimismo, según los últimos sondeos el 37,7 % de los catalanes no saben (26,3 %) o no contestan (11,4 %) a quien va a votar, y solo el 53,6 % afirman que irán a votar con seguridad. Sin embargo, las peticiones de voto por correo, han sido más demandadas este año para evitar los riesgos de contagio en el marco de la pandemia de coronavirus y se han triplicado con respecto a la anterior cita electoral: 270.000 en esta ocasión. Aún así, la participación continúa siendo una de las grandes incógnitas que se desvelará este domingo.

Actualmente Cataluña tiene una incidencia acumulada de 391 casos cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días (la cuarta más baja del país) y desde que se inició la pandemia en total la región ha registrado 537.456 casos de coronavirus y 9.736 fallecidos. Para frenar la propagación del virus solo se permite la apertura de la restauración de 7.30 a 10.30 y de 13 a 16.30, se ha establecido el confinamiento comarcal y se mantienen las limitaciones de aforo además del toque de queda entre las 22.00 y las 06.00.

Nuria López

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