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Cómo un ladrón robó en un museo un legendario reloj para la reina María Antonieta y logró burlar a la Policía y al Mossad durante más de 20 años

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El ratero, que tenía "muchas otras virtudes", según su viuda, mantuvo hasta su muerte la joya de la colección de relojería del Museo de Arte Islámico de Jerusalén.
Cómo un ladrón robó en un museo un legendario reloj para la reina María Antonieta y logró burlar a la Policía y al Mossad durante más de 20 años

El nombre María Antonieta resulta familiar a quienes conocen las colecciones del Museo de Arte Islámico de Jerusalén y no es por la reina consorte francesa visitara alguna vez las tierras palestinas, sino porque su nombre lo lleva un reloj excepcional de la colección de esta institución y que tiene una historia no menos llamativa.

La pieza fue encargada en 1783 al renombrado relojero Abraham-Louis Breguet como regalo para la reina francesa. Sin embargo, el largo periodo de desarrollo de la pieza (44 años) y el estallido de la Revolución francesa harían que María Antonieta nunca llegara a recibir la excepcional creación que contaba con un calendario perpetuo y una caja de oro con incrustaciones de zafiros.

Tras pasar por varios propietarios, este Breguet número 160 terminó siendo propiedad del museo debido a la donación de la hija y heredera de un coleccionista británico que poseía a principios del siglo XX la mayor colección de este tipo de relojes. Pero el episodio reciente que hizo famosa esta obra maestra de la ingeniería, fue un robo ocurrido en la década de 1980. Se trata de uno de los delitos más 'exitosos', puesto que el autor nunca fue condenado o responsabilizado del mismo y retuvo durante 21 años —hasta su muerte— este valioso objeto, junto con más de un centenar de piezas del mismo museo.

Según relata el sitio web oficial de la institución, la mañana del 17 de abril de 1983 el personal se sorprendió al reparar en que 106 relojes únicos de la colección habían desaparecido. La policía israelí fue avisada de inmediato e incluso un reputado investigador participó en las labores de búsqueda de las antigüedades, pero ninguno de los sospechosos resultó estar involucrado en el robo.

El ladrón que eludió a las autoridades durante más de 20 años

El autor del saqueo, Naaman Diller, actuó solo y se había provisto de una infalible coartada al simular haber viajado al extranjero días antes del crimen. Las autoridades sabían de sus antecedentes penales y figuraba entre los sospechosos iniciales; sin embargo, su viaje ficticio despistó a las autoridades.

Diller trepó por la pared trasera del museo con una escalera de cuerda, penetró a través de una ventana muy estrecha y, eludiendo los mecanismos de seguridad, fue a una cámara poco visitada por los vigilantes, donde efectuó el robo.

El ladrón actuó sin prisa alguna, pasó horas dentro e incluso cenó en el lugar del crimen: la pesquisa encontró allí unas latas de bebida y envoltorios de alimentos. El domingo 16 por la mañana Diller abandonó el edificio y se alejó en su coche, que le esperaba aparcado frente al museo durante todo ese tiempo.

El reloj 'Marie Antoinette' costaba para aquel entonces decenas de millones de dólares y era la pieza más cara y célebre de la colección. 

Tras su desaparición, la pieza nunca volvió a aparecer en el mercado, bien fuera legal o 'negro'. Varios años de seguimiento de todas las ofertas de relojería en las subastas del mundo no permitieron localizar al delincuente, incluso el Mossad e Interpol participaron en las labores de seguimiento, pero todo fue en vano durante más de dos décadas.

Solo en 2006 una mujer trató de vender parte del botín de forma anónima, por medio de su abogada y un anticuario. Sucedió dos años después de que el ladrón muriera de cáncer en EE.UU. y dejara a la viuda casi todas las piezas robadas 22 años antes.

Cuando el anticuario se dio cuenta de que los relojes formaban parte de la célebre colección, se puso en contacto con la dirección del museo, lo que permitió resolver el misterio. 

El legendario reloj que Diller nunca pudo vender, estuvo escondido en territorio israelí, concretamente en la ciudad de Rampa. Sin embargo, el ladrón distribuyó el resto de su botín de relojes y joyas entre varias cajas fuertes de EE.UU. y Europa.

Cuando la policía registró la casa de la viuda, Nili Shamrat, en Los Ángeles, fueron identificados más objetos robados y algunos documentos que llevaron la investigación a varios escondrijos europeos. De esta manera, casitodas las piezas robadas (excepto 10) fueron recuperadas en el año 2008. El botín se encontraba en un estado de conservación variado y algunas de las piezas necesitaron reparación.

Antes de ser arrestada en 2008, Shamrat afirmó que Diller "definitivamente hacía algo ilegal, pero tenía muchas otras virtudes", según recoge el medio ruso Lenta. En 2010, la viuda fue condenada a cinco años de libertad condicional y a cumplir 300 horas de trabajos comunitarios.

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