El fiscal de Teherán, Ali Salehi, afirmó este viernes que los manifestantes que cometan actos de vandalismo durante las protestas que se están llevando a cabo en Irán podrían enfrentarse a la pena de muerte.
"Anoche en Teherán hubo ataques a propiedad pública y privada. Hubo muchos incendios provocados y destrucción. Desafortunadamente, incendiaron vehículos de emergencia, autobuses y mezquitas", declaró Salehi. "La línea roja del aparato de seguridad es la seguridad del pueblo y, junto con los respetados oficiales y con su apoyo, sin duda se pondrá a estas personas en su lugar, y nuestra respuesta será decisiva, rápida, legal y disuasoria", sostuvo el funcionario.
Salehi subrayó que el comportamiento de los manifestantes que dañen la propiedad pública y confronten a los guardias de seguridad será interpretado como 'moharebeh' (un término islámico que significa 'declararle la guerra a Dios'), delito que conlleva la pena de muerte en Irán. "Los trataremos con firmeza y conforme a la ley. No hay concesiones", concluyó.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, que han estado activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, y se han expandido por todo el país.
Las demandas de los manifestantes se centran en el deterioro de las condiciones de vida, y están marcadas por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el descontento con la gestión gubernamental.
Frente a este escenario, las autoridades iraníes han advertido sobre la presunta participación de actores vinculados a servicios de Inteligencia extranjeros y han acusado a EE.UU. e Israel de intentar influir en las protestas mediante estrategias de 'guerra blanda'.


