La estrategia del presidente de EE.UU., Donald Trump, hacia Groenlandia encaja en un enfoque más amplio centrado en el poder económico, energético y geopolítico estadounidense, denominado "nuevo globalismo", según declaró a RT Dmitri Evstáfiev, profesor del Instituto de Medios de la Universidad Superior de Economía y doctor en Ciencias Políticas. Este concepto, señala el experto, está "mucho más anclado en la economía que la globalización clásica, incluso en su versión centrada en Estados Unidos".
Según Evstáfiev, este enfoque se apoya en tres pilares: una reinterpretación de la Doctrina Monroe, la conversión de EE.UU. en superpotencia energética que fija las reglas del mercado de hidrocarburos, y la consolidación de Washington como potencia ártica. "Estados Unidos no puede convertirse en una superpotencia energética sin controlar los recursos petroleros de Venezuela —y, con el tiempo, de Brasil e Irán—, y sin eliminar lo antes posible las 'flotas en la sombra'", afirmó. Agregó que el control legal pleno sobre Groenlandia es clave para el papel estadounidense en el Ártico.
El analista describe a Trump como un líder que "actúa de manera sistemática", eligiendo sus pasos según las debilidades de sus competidores. Recuerda que el mandatario estadounidense considera a Europa lo suficientemente debilitada como para reabrir el debate sobre el estatus de Groenlandia en términos muy distintos a los de la primavera de 2025.
Como ejemplo, cita las declaraciones del presidente sobre la defensa de la isla. "¿Saben cuál es su defensa? Dos trineos tirados por perros", dijo Trump, señalando que supuestamente "los destructores y submarinos rusos y chinos están por todas partes".
Al hablar de Groenlandia, Trump "pone en primer plano la incapacidad de la OTAN para proteger la isla frente a amenazas externas, incluso fabricadas", subraya Evstáfiev. El mensaje, según él, es claro: el inquilino de la Casa Blanca planea "recuperar cualquier 'activo' mal defendido". El experto vincula esta postura con lo que considera el fracaso de los líderes europeos para formar una modesta "coalición dispuesta" que respalde su discurso sobre asumir la seguridad del continente.
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La percepción de su debilidad militar "desestabiliza profundamente" a los europeos y podría llevar a que algunas potencias del continente acepten, de hecho, sacrificar Groenlandia, opina el analista. "Si Trump tiene éxito, esos países se convertirán en su 'recurso', perdiendo voz política incluso dentro de la OTAN", añadió. Tras una eventual operación exitosa sobre la isla, "ya no habría nada entre Trump y Canadá".
En cuanto a las opciones de Europa frente al "nuevo globalismo" estadounidense, Evstáfiev considera que las vías militares existen "solo en la retórica" dirigida al público interno, mientras que las herramientas políticas son limitadas. La esperanza en la "solidaridad euroatlántica" y en "superar en número" a Trump mediante los mecanismos de consulta de la OTAN se topa con la voluntad del mandatario de actuar "de forma unilateral, al margen de cualquier marco jurídico".
Por otro lado, según el analista militar y editor jefe de la revista Natsionálnaya Oborona ('Defensa Nacional'), Ígor Korótchenko, el presidente estadounidense, Donald Trump, ofrece a Groenlandia una elección artificial entre unirse a Estados Unidos o a Rusia con China. El experto subraya que ni Moscú ni Pekín tienen ninguna pretensión sobre Groenlandia.
"Es una elección absolutamente artificial que Trump está transmitiendo. Artificial desde el punto de vista de que ni Rusia ni China han tenido ni tienen ningún apetito por Groenlandia. Es importante señalarlo. Por eso todas sus declaraciones de que supuestamente nosotros o Pekín vamos a tomar el control de Groenlandia –ese enorme portaviones polar insumergible– son todas mentira", dijo Korótchenko.
Anteriormente, el mandatario norteamericano declaró que Rusia y China obtendrán el control sobre Groenlandia si la isla no pasa a manos de los Estados Unidos de América. Según sus palabras, él no permitirá que la autonomía danesa sea tomada por la Federación de Rusia o la República Popular China.
"El derecho internacional no representa una prioridad para Trump"
Este viernes el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que Rusia sigue de cerca la situación en tormo a Groenlandia, resaltando su carácter contradictorio y extraordinario.
"Partimos de la base de que Groenlandia es territorio del Reino de Dinamarca", resaltó el vocero presidencial ruso, señalando que Moscú tiene en cuenta las declaraciones tanto de Dinamarca como de la propia isla, en el sentido de que no tienen intención de venderla a nadie.
Asimismo, Peskov indicó que Rusia también ha escuchado la declaración de Washington sobre la oferta monetaria que está formulando para adquirir Groenlandia de una forma u otra. "La situación es inusual. Diría incluso que es extraordinaria desde el punto de vista del derecho internacional", dijo.
En este contexto, enfatizó que el mismo presidente de EE.UU., Donald Trump, "ha dicho que el derecho internacional no representa para él una prioridad". "Por lo tanto, la situación se está desarrollando por otra vía y, junto con el resto del mundo, veremos por cuál", añadió.
Amenaza cada vez más seria
- Trump se ha empeñado en conseguir "de una u otra forma" que Groenlandia llegue a formar parte de EE.UU., argumentando que barcos de numerosas naciones navegan cerca de la costa norte estadounidense, por lo que Washington debe "tener cuidado". "Sí que necesitamos a Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa", declaró.
- Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo que "no tiene ningún sentido hablar de la necesidad de que EE.UU. se apodere de Groenlandia. EE.UU. no tiene derecho a anexionarse uno de los tres países de la Mancomunidad del Reino danés".
La Administración Trump ha dejado claro que no descarta la vía militar para apoderarse de la isla. También sopesa la posibilidad de ofrecer a Groenlandia un acuerdo al estilo de los Pactos de Libre Asociación (COFA, por sus siglas en inglés), una fórmula que le daría a las fuerzas estadounidenses derechos de acceso exclusivo a aguas territoriales y espacio aéreo groenlandeses, a cambio de asistencia económica y financiera.
En medio de las amenazas de Washington, el Reino Unido mantendría conversaciones con aliados europeos sobre el despliegue de una fuerza militar en Groenlandia. Por su parte, la Unión Europea estaría elaborando planes para imponer sanciones a empresas estadounidenses, entre ellas Meta*, Google, Microsoft y X.




